Noticias religiosas de última hora


Rafael Salomón
Comunicador católico

Relaciones rotas y promesas no cumplidas


Compartir
Todos hemos vivido situaciones que han dado como resultado la ruptura, el fracaso, la decepción y hasta sin sabores que nos hacen pensar que nada se puede hacer o que es complicado resolver. Me refiero a relaciones rotas, promesas no cumplidas o simplemente la injusticia, que para ser sincero, muy poco se puede hacer cuando aparecen. Son capítulos en nuestra vida que quedarán así: pendientes, no resueltos, inconclusos. Y debemos aceptarlos, comprender que será aquello irreparable de nuestras vidas.


Aceptarlo, soltarlo y continuar en ocasiones no es nada fácil y es que nuestros sentimientos, el inconsciente y el recuerdo nos hacen que volvamos a esas situaciones una y otra vez. Soltarlo es lo recomendable, pero cada uno de nosotros sabemos lo complicado que es dejar ir esas acciones y no es propiamente el perdón, estoy seguro que ese camino debemos hacerlo de la mano de Dios. Hablo de aquello personal, situaciones donde la vida nos ha llevado y que por alguna razón no sucedieron como nos hubiera gustado.

Se rompió una relación, no se nos tomó en cuenta, historias que afectaron directamente a nuestra persona, cada quien sabrá aquello que ha quedado irreparable en su camino. Debemos trabajar en esos aspectos de nuestra vida y dar el espacio espiritual para afrontarlo. Somos débiles, estamos hechos de un barro que se quiebra fácilmente y el dolor sigue siendo un elemento que nos impide alcanzar la santidad ¡qué lejos estamos de la humildad! ¡Cuánto necesitamos a Dios en nuestras vidas!

Mujer triste

Mujer triste. Foto: EFE

Soltar y aceptar

“De igual manera, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos cómo pedir en oración, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Romanos 8, 26.

Entender que no todo se puede solucionar, también es una muestra de madurez y si bien es cierto, la edad no tiene nada que ver con ese aspecto y entender que algunas cosas en nuestra vida ya no tienen solución es parte de soltar y de aceptar. Duele, sin duda. Muchas veces hemos leído que la vida es aquí y ahora, pero cuando enfrentamos lo irreparable de ella, es ahí cuando se convierte en un verdadero reto, convivir con lo que no fue y ya no será.

La reflexión anterior fue inspirada por un sueño que tuve en el que me encontraba una vez más conviviendo con algunas personas a quienes llegué a conocer y que por sus acciones nos alejamos, esto me hizo pensar en aquello que ya no se puede solucionar. Que hay cosas irreparables, lazos que no vuelven a juntarse y es mejor así, sin guardar rencores, sin esconder resentimientos, pero la realidad es que serán aspectos irreparables en nuestras vidas. Quien no ha sentido esto en su vida, entonces nunca ha buscado la amistad y cercanía sincera de nadie. Es un riesgo que debemos asumir, enfrentar y superar, así es vivir.