España

León XIV apela a la “solidaridad cristiana” en su visita a la catedral de Canarias

| 11/06/2026 - 15:56

  • El Papa se encuentra con la diócesis y les insta a “abrazar la luz de Cristo” y “cultivar una espiritualidad eucarística”
  • José Mazuelos: “Somos un pueblo abierto, acogedor y acostumbrado al encuentro entre culturas”





León XIV se ha reunido esta mañana en la catedral de Santa Ana con los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas y agentes de pastoral en un hecho histórico, pues es la primera vez que un Papa pisa las Islas Canarias.



Debido a la trascendencia de la presencia del Papa, la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, la socialista Carolina Darias, le ha entregado la Llave de Oro en el Teatro Pérez Galdós, colindante con la catedral.

El Pontífice ha encontrado en Gran Canaria una comunidad diocesana entregada, que le ha recibido entre aplausos al llegar a la plaza de Santa Ana, donde se colocaron sillas y pantallas para seguir el encuentro.

Mazuelos: “Deseamos seguir creciendo como Iglesia sinodal”

A las puertas de la catedral le esperaba el obispo de la diócesis, José Mazuelos, y el deán de la catedral, José Lavandera, junto a dos niños que le entregaron un arreglo floral.

Una vez dentro del templo, el obispo le dio la bienvenida, agradeciendo su presencia. Y le ha presentado a su pueblo: “Nuestra diócesis posee una identidad profundamente marcada por su condición insular y fronteriza. Somos una Iglesia situada en medio del Atlántico, encrucijada de caminos entre Europa, África y América. Esta realidad ha configurado históricamente el alma de nuestro pueblo: abierta, acogedora y acostumbrada al encuentro entre culturas”.

En unas islas que viven del turismo, Mazuelos le ha relatado los desafíos que “interpelan profundamente nuestra misión pastoral: la precariedad laboral de muchas familias, las dificultades de acceso a la vivienda, la soledad de los ancianos, las heridas afectivas de tantos hogares y el drama migratorio que toca de manera especial nuestras costas”.

Ante esta realidad, “deseamos seguir creciendo como una Iglesia sinodal, cercana y misionera; una Iglesia que no se resigna ante la secularización, sino que busca anunciar con renovado ardor la alegría del Evangelio. Una Iglesia que escucha, acompaña y anuncia con alegría a Jesucristo. Le pedimos que nos confirme en la fe y nos anime a no perder nunca la esperanza ni la pasión evangelizadora”, ha afirmado el prelado.

Así es la diócesis de Canarias

Tras la lectura del Evangelio, Robert Francis Prevost pudo escuchar los testimonios del sacerdote claretiano Santiago Cerrato -san Antonio María Claret es copatrono de la diócesis- y de la secretaria general de Pastoral, Enélida Hernández, intercalados con un interludio musical.

El religioso claretiano ha puesto sobre la mesa una realidad: la soledad de los sacerdotes. Ante las luchas y heridas, le ha pedido que “rece a Dios por todos nosotros, para que renovemos la certeza de ese amor incondicional de Padre Dios”. Tras hacer una radiografía de cómo se vive la sinodalidad en la diócesis, el sacerdote ha mostrado su esperanza de que el Papa les lleve “siempre en su corazón”.

Por su parte, la responsable de Pastoral ha mostrado su agradecimiento al Papa por “alentarnos a vivir una Iglesia más cercana, más misionera y más abierta a la acción del Espíritu”.

Al hablarle sobre la diócesis, la también vicecanciller ha recalcado que “sentimos la llamada a cambiar de paradigma: de una Iglesia centrada en conservar lo existente a una Iglesia en salida, que vaya al encuentro de quienes están lejos, heridos o desorientados”.

“Este cambio nos implica pasar de parroquias de servicios a parroquias evangelizadoras; de la preocupación exclusiva por los que están dentro al interés sincero por quienes están fuera, siguiendo el estilo de Jesús con Nicodemo o la Samaritana“, ha insistido Hernández.

Dos actitudes para construir la civilización del amor

León XIV ha comenzado su alocución citando el Concilio Vaticano II y su primera encíclica ‘Magnifica humanitas’, al tiempo que ha remarcado que llega a estas islas “como Padre y hermano en la fe”.

En su discurso, el Papa ha reflexionado sobre “dos actitudes de nuestra vida cristiana que hemos de tener en cuenta para la construcción de la civilización del amor”.

Abrazar la luz de Cristo

En primer lugar, citando a san Agustín y el testimonio del venerable Antonio Vicente González, sacerdote diocesano, ha instado a abrazar la luz de Cristo. “Ustedes, canarios, Pueblo de Dios que peregrina en tierras rodeadas por el Atlántico, tienen el privilegio de gozar cada día de la presencia majestuosa del mar”, ha señalado.

Y ha continuado el Pontífice: “Dicen que en los ojos de un isleño esa imagen —que tiene sabor a patria y a hogar— permanece grabada en sus pupilas de manera perenne, y que se echa mucho de menos al estar lejos”.

“Este sentimiento corresponde a una sana nostalgia de inmensidad, de cielo y de mar abiertos que se extienden en el horizonte, sin límites ni fronteras; y a un corazón sensible dispuesto a despedir con una lágrima a los que se van y a recibir con los brazos abiertos a los que llegan. En este sentido, el mar a veces puede ser también sinónimo de distancia y de separación, de desafío y de camino por recorrer”, ha agregado León XIV.

En este sentido, se ha referido a los diocesanos como “cireneos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida”. “Les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia”, ha aseverado.

El Papa en su encuentro con los consagrados y la diócesis en la catedral de Santa Ana (Las Palmas de Gran Canaria). Foto: Vatican News

Cultivar una espiritualidad eucarística

En segundo lugar, ha llamado a cultivar una espiritualidad eucarística. “Esto tiene relación con la antigua tradición que se conserva en esta hermosa catedral: la lluvia de pétalos de flores ante el Santísimo Sacramento que se realiza el día de la Ascensión, como signo de los bienes espirituales y celestiales que derrama el Señor al subir al cielo”, ha explicado mostrando su conocimiento sobre la Iglesia que visita.

Trayendo a su pensamiento a Benedicto XVI, ha insistido en que “una forma concreta para manifestar esta espiritualidad de comunión es la solidaridad cristiana”. Por eso, con Mateo 25 bajo el brazo, los animó a “seguir ofreciendo a todos el amor que ustedes, a su vez, han recibido del Señor, amor que se hace alimento en la acogida, en la escucha, en la cercanía y en el cuidado de los más frágiles”.

Con ahínco, y parafraseando a Juan Pablo II, León XIV les ha instado a que, “cuando encuentren dificultades, alcen la mirada, y pidan al Espíritu Santo la gracia de vivir unidos en la fe, la esperanza y la caridad”.

“Que la Bienaventurada Virgen María, Stella maris, nos oriente en nuestra travesía” para llegar “al puerto seguro del encuentro definitivo con su Hijo Jesucristo”, ha subrayado el Pontífice.

Al finalizar el encuentro, tras la bendición, la entrega de obsequios y el canto final, León XIV se marchó a la Casa Episcopal para un almuerzo privado antes de salir esta tarde al Estadio de Gran Canaria, donde celebrará la misa.

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