España

León XIV, en Montserrat, se mira en el espejo del Jesús que también fue un “niño indefenso”

| 10/06/2026 - 14:06

  • Sin hacer una mención explícita a la pederastia eclesial, el Papa ha pedido, a los pies de la Moreneta, “custodiar el amor en las comunidades cristianas”
  • Tras la ceremonia, en el balcón, ha dado las “gracias a Cataluña por haber recibido a tantas personas de todos los países, por enseñar cómo integrar a todos en una sola familia”
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El segundo día de estancia de León XIV en Barcelona ha incluido un desplazamiento hasta la Abadía de Montserrat, en la vecina Diócesis de Sant Feliu de Llobregat, que ya fue visitada por Juan Pablo II en el primer viaje de un papa a nuestro país, en 1982.



En uno de los lugares más icónicos de Cataluña, y concretamente de su esencia creyente, Robert Prevost ha presidido el rezo del rosario. Como en todos y cada uno de sus encuentros desde que aterrizó en nuestro país, ha sido un momento marcado por la belleza y una honda espiritualidad, con la Escolanía de Montserrat interpretando algunas de las composiciones más arraigadas en el pueblo catalán, como la ‘Salve’ o el ‘Virolai’.

Significativa representación institucional

En el templo, reducido, apenas había unos cientos de fieles. En la primera fila estaban los ministros Óscar Puente y Ana Redondo. Junto a ellos estaba el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, acompañado de Josep Rull.

Nada más llegar, el Pontífice agustino ha sido recibido por el obispo local, Xavier Gómez, y por el abad de Montserrat, Manel Gasch i Hurios. En su intervención, como ha hecho en todos sus actos desde que está en Barcelona, ha comenzado hablando en catalán, también muy presente en otras partes de su discurso.

Lo primero que ha hecho ha sido reconocerse “contento de poder venir a los pies de la Moreneta para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en el mundo, que clama pidiendo justicia y paz”.

En una parte muy bella de su homilía, el Papa ha apreciado que “los muros de este recinto podrían narrarnos las innumerables historias de devoción, gratitud y esperanza que han contemplado a lo largo de los siglos en torno a la Mare de Déu de Montserrat y también han sido testigos de la sangre derramada por amor a Jesucristo”.

Las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas

Del mismo modo, “en ellos han quedado custodiadas las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas de tantos fieles, y han escuchado también las voces celestiales del canto infantil de la Escolanía más antigua de Europa”.

Citando a Francisco, que en 2023 ofreció la rosa de oro a la Moreneta, ha apuntado que, con ese gesto, quiso evidenciar que “María, Mare de Déu, es fundamental en la vida de todo cristiano”.

Hasta el punto de que “ella suscita en nosotros conversiones profundas, como la de san Ignacio de Loyola, que, en este sugestivo lugar, después de una noche en oración ante la Virgen, entregó sus armas de caballero, momento que marcó el inicio de una vida nueva al servicio de Jesucristo”.

‘Haced lo que Él os diga’

“Con esta misma actitud filial”, el Papa ha invitado a “acoger hoy la invitación de María: ‘Haced lo que Él os diga’ (Jn 2,5). Y es que, efectivamente, “María nos conduce hacia Cristo y nos enseña a escuchar su voz, obedecer su palabra y permitir que Él nos transforme”.

Eso pasa por “alcanzar un corazón reconciliado con los criterios del Evangelio. Jesús nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre”.

Al mismo tiempo, “desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide”.

Nuestras heridas, nuestros miedos…

Para Prevost, “esa violencia escondida puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las injusticias”.

Volviendo al catalán, con él ha ofrecido su anhelo más profundo: “Contemplemos a María de Montserrat, que nos muestra a Jesús como un niño indefenso descansando en su regazo, pues aquí está Ella, junto a su Hijo, invitándonos a amarnos unos a otros”.

En consecuencia, “depongamos hoy a sus pies las corazas que han endurecido poco a poco el corazón. El Niño Dios que María sostiene en sus brazos no lleva armaduras y será Él mismo quien luego, desnudo en la cruz, se abandone totalmente al Padre para salvarnos con la fuerza desarmada y desarmante del amor”.

Alcemos la mirada a María

Haciendo referencia al lema de la visita, ha reclamado que “alcemos la mirada a María y supliquémosle que nos ayude a revestirnos únicamente con las armas de Dios”.

Y “hoy, como peregrinos en Montserrat, manifestemos el sincero deseo de reafirmar nuestro servicio a Dios Padre, que nos ha revelado Jesucristo, quien nos dice: ‘El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí’ (Mc 9,37)”.

En un contexto complejo, con varias víctimas de abusos denunciando que esta lacta eclesial y social ha estado muy presente en Montserrat, el Papa ha afrontado la cuestión con su habitual estilo sereno, sin una mención explícita: “El mundo entero tiene cabida en el corazón de la Virgen. Ella nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división”.

El amor en todos los ámbitos

Así, “pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz”.

En su saludo, el obispo Gómez ha presentado al Papa una “Iglesia misionera” y que custodia “la joya inmensa” que es la Moreneta. Bajo su manto reina “la primacía del amor de Dios”.

Por su parte, el abad Gasch ha incidido en que “la Virgen María es madre de todos”. Fruto de ello, “en su generosidad, santa María de Montserrat sonríe permanentmente a todos los que se le acercan”. Nuestra oración es que todo el que llegue como visitante se vaya como pelegrino, caminando hacia la patria celestial.

Entusiasta saludo a los fieles desde el balcón

Al terminar la celebración, mientras los niños de la Escolanía de Montserrat cantaban el ‘Virolai’, el Papa ha subido al camarín de la Moreneta y ha rezado ante ella. Un instante cargado de simbolismo, como el que ha tenido lugar a continuación.

León XIV en Montserrat. Foto: EFE

Y es que la solemnidad y el silencio que han marcado lo vivido en el interior del templo ha contrastado con el momento en el que León XIV se ha asomado al balcón y ha saludado a los miles de fieles que se habían congregado en la plaza, bajo la belleza de la montaña… y del sol.

Con gran alegría, les ha dado las “gracias por estar aquí. Gracias por esta hermosa manifestación de fe. ¡Todos unidos en una sola familia!”.

Gracias a Cataluña

También ha aplaudido “vuestro deseo de alabar a Dios, de dar gracias a Dios, de estar unidos”. Y, entre el clamor de la multitud, gozoso al improvisar estas palabras, ha remachado lo siguiente: “Gracias a Cataluña por haber recibido a tantas personas de todos los países, por enseñar cómo integrar a todos en una sola familia”.

“La fe da vida, la fe da esperanza. María es la expresión materna del amor que acompaña siempre”, ha concluido.

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