En su nueva carta encíclica ‘Magnifica Humanitas’, el papa León XIV no solo se apoya en las Sagradas Escrituras o en la teología tradicional para advertir sobre los riesgos de la era digital y los conflictos armados.
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El documento destaca por su rico diálogo con la cultura popular y la historia reciente, acudiendo a obras de arte, cine, literatura fantástica y a la memoria del Holocausto para explicar por qué el ser humano no debe ceder ante la deshumanización.
El arte frena la “normalización del mal”
En uno de los pasajes dedicados a la vulnerabilidad y el sufrimiento humano, el pontífice reflexiona sobre cómo la cultura y el arte, cuando son verdaderamente auténticos, cumplen la función de impedir “la normalización del mal” (núm. 122). Para ilustrar esta idea, León XIV otorga un “valor casi profético” a tres grandes creaciones contemporáneas:
- La Novena Sinfonía de Beethoven, que menciona como el símbolo del “deseo de unidad”.
- El Guernica de Pablo Picasso, citado expresamente como una poderosa “denuncia de la deshumanización”.
- La película ‘La lista de Schindler’ (1993) de Steven Spielberg sobre el ingeniero que logró salvar las vidas de más de 1.100 judíos durante el Holocausto, a la que el Papa define como “una invitación a no entregar el pasado al olvido”.
El mensaje de Tolkien contra el derrotismo
Una de las menciones más inesperadas del texto papal llega en el capítulo sobre la construcción de la paz, concretamente en el número 213. El Papa advierte contra la tentación sutil de pensar que los problemas mundiales son demasiado grandes y que nuestras pequeñas decisiones cotidianas no cambian nada, lo que califica como una “forma elegante de rendirse”.
Para rebatir este derrotismo, el pontífice acude a la literatura fantástica y cita expresamente a J.R.R. Tolkien, poniéndolo como ejemplo de escritor católico del siglo XX. Tomando las palabras de uno de sus personajes (una famosa cita de Gandalf en ‘El Señor de los Anillos’), el Papa recuerda: “No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza”.
Con esta cita literaria, León XIV subraya que nadie está libre de responsabilidad y que cada persona, en su propio ámbito, debe promover la paz.
Auschwitz: la grandeza frente a la atrocidad
Al abordar los peligros de que el límite humano se corrompa hasta llegar a “extremos de deshumanidad” (núm. 121), la encíclica recurre a uno de los episodios más oscuros de la historia contemporánea: el Holocausto. El Papa cita al psiquiatra y superviviente de los campos de exterminio Viktor Frankl.
León XIV recuerda la estremecedora reflexión de Frankl: el hombre es el ser capaz de inventar las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el mismo ser que ha entrado en ellas “con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shemá Israel en los labios”. El Papa utiliza este duro recuerdo histórico no para caer en el pesimismo, sino para arrojar un mensaje de esperanza, recordando que, incluso en medio de las peores tragedias y de la deshumanización, “una pequeña luz sigue brillando en la humanidad”.
Con ‘Magnifica Humanitas’, el Papa León XIV muestra que para hablar de los retos de la inteligencia artificial, la guerra y el futuro, la Iglesia también encuentra respuestas en el cine, en la literatura épica y en los lienzos de los grandes maestros. También esto es ejercitar la Doctrina Social.

