La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha mostrado su preocupación por el tono que está adquiriendo el debate público sobre las bajas laborales después de las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo sobre el absentismo y la incapacidad temporal.
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Y es que el líder del Partido Popular situaba ayer en el centro de la discusión el aumento de las bajas laborales, al que ha llegado a calificar como un “cáncer” para la economía española, y ha planteado la necesidad de revisar el sistema, especialmente allí donde los convenios colectivos complementan la prestación hasta el 100% del salario.
Sin embargo, desde la HOAC advierten de que el enfoque no puede partir de la sospecha sobre quien enferma. Preguntada por Vida Nueva, Paloma Becerra, presidenta general de la Hermandad Obrera de Acción Católica, recuerda que la Doctrina Social de la Iglesia sitúa siempre en el centro la dignidad de la persona trabajadora.
“La Iglesia recuerda, y el papa León XIV lo ha reiterado, que el trabajo solo es verdaderamente humano cuando sitúa en el centro la dignidad de la persona”, afirma Becerra. Por eso, añade, “preocupa que el debate sobre las bajas laborales se plantee desde la sospecha hacia quienes enferman, en lugar de afrontar las causas que deterioran la salud en el trabajo”.
Del mismo modo, desde la HOAC subrayan que la incapacidad temporal tiene una finalidad clara: proteger a una persona que no puede trabajar porque está enferma o ha sufrido un accidente. “La incapacidad temporal protege a personas que sufren una enfermedad o un accidente; no puede convertirse en un motivo de estigmatización”, defiende Becerra.
Una cultura del cuidado
De esta manera, la reflexión desplaza el foco, ya que desde la HOAC se propone que, antes que preguntar si el trabajador enfermo cobra demasiado, habría que preguntarse por qué enferman tantos trabajadores, qué condiciones laborales deterioran la salud, qué papel juega la precariedad, cómo influye la sobrecarga en la salud mental y hasta qué punto las listas de espera o la falta de recursos sanitarios prolongan procesos que podrían resolverse antes.
“Necesitamos reforzar la prevención, mejorar las condiciones laborales y cuidar una sanidad pública que haga posible una recuperación adecuada”, reclama la presidenta general de la HOAC. En este sentido, la organización considera que el debate sobre las bajas laborales no puede aislarse de la realidad del trabajo.
Por último, la HOAC pide afrontar el debate desde otra lógica, sustituyendo la sospecha por el cuidado. “La respuesta nunca puede ser debilitar derechos, sino promover una cultura del cuidado que ponga la vida y el bien común por delante de cualquier otra consideración”, sostiene Becerra.
Absentismo no es lo mismo que incapacidad temporal
“Si la Administración Pública considera que un ciudadano puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación, y sigue teniendo el mismo sueldo y las mismas prestaciones, pues entonces pasa lo que ocurre”, dijo Alberto Núñez Feijóo ante el Círculo de Empresarios Vascos. Sin embargo, la realidad es que las palabras de Feijóo mezclan absentismo laboral con incapacidad temporal.
De hecho, el absentismo injustificado está regulado y puede tener consecuencias disciplinarias en las que la legislación laboral contempla incluso el despido. Otra cosa distinta es la incapacidad temporal, que no nace de una decisión unilateral del trabajador, sino de una situación de enfermedad o accidente acreditada médicamente, ya que en todo caso es un médico de la Seguridad Social quien debe tramitar y firmar esa baja.
Además, desde 2023, el trabajador ya no tiene que entregar físicamente el parte de baja a la empresa: la comunicación se realiza de forma telemática a través del sistema público, de modo que la empresa recibe la información necesaria para gestionar la situación.
También la Seguridad Social prevé mecanismos de control, ante los que, si una persona actúa fraudulentamente para obtener o conservar la prestación, trabaja por cuenta propia o ajena durante la baja, rechaza sin causa razonable el tratamiento indicado o no acude injustificadamente a reconocimientos médicos, puede perder o ver suspendido el derecho al subsidio. Por eso, el punto que subrayan desde el mundo laboral y eclesial no es que no pueda perseguirse el fraude, sino que no se puede convertir la excepción en sospecha general.
Las bajas no cubren por ley el 100% del salario
Otro de los elementos centrales del debate tiene que ver con la cuantía que perciben los trabajadores durante una baja. Pero lo cierto es que la ley no establece, con carácter general, que una persona de baja por enfermedad común cobre el 100% de su salario. De hecho, en las bajas por contingencias comunes, los tres primeros días no se cobra prestación; del cuarto al vigésimo día se percibe el 60% de la base reguladora; y a partir del día 21, el 75%.
Cuando un trabajador cobra el 100% durante una baja es gracias a su convenio colectivo, que ha pactado un complemento. Es decir, porque empresas y sindicatos lo han acordado en el marco de la negociación colectiva.
