Vida Nueva recupera las claves del primer saludo del nuevo Papa en la tarde del 8 de mayo de 2025 tras ser elegido por el cónclave
Robert Francis Prevost, ahora papa León XIV. Foto: Vida Nueva
La tarde del jueves 8 de mayo de 2025 se asomaba por primera vez con sotana blanca (y esclavina roja) a la a llamada logia central de la Basílica de San Pedro el nuevo papa: León XIV. Antes de su primer bendición ‘Urbi et orbi’ como pontífice llevaba escrito en un papel el que fue su primer salido a los fieles. ¿Cómo resuena un año después su discurso?
Entonces León XIV propuso al mundo un nuevo concepto paz, la paz que desea Jesucristo resucitado, pero la define de una manera muy particular: “una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”.
Al usar el término “desarmante”, el pontifice sugiere una paz que no se impone por la fuerza, sino que desarma los conflictos a través de la vulnerabilidad y el diálogo. Es un mensaje profundamente pacifista que marcará el tono de este primer año de su pontificado, estableciendo la construcción de puentes como la principal herramienta diplomática y espiritual de la Iglesia. Algo que se ha percibido especialmente en su viaje a diversos países africanos.
Lejos de marcar una ruptura, León XIV busca en sus primeras palabras legitimar su inicio apoyándose en la figura de su predecesor. Al recordar “la voz débil pero siempre valiente” de Francisco en su periodo de enfermedad final, el nuevo Papa apeló a la emotividad y se presentó ante el mundo como un continuador de su legado.
Además, recurrió a un mensaje de esperanza. En su saludo retomó la idea de que “el mal no prevalecerá”, ofreciendo consuelo y estabilidad a los fieles ante la transición de liderazgo.
Su primer saludo sirvió para presentar rápidamente quién es el hombre detrás del nombre de León XIV, revelando tres facetas clave:
Hace un año, Prevost ya esbozó claramente cómo quiere que sea la Iglesia bajo su mandato, utilizando palabras clave muy específicas:
Antes de la bendición, León XIV se encomendó a la Virgen de Pompeya y rezó un Ave María, aterrizando así la alta teología en la piedad popular. Es un gesto de cercanía que invita a la multitud a participar activamente en su primer acto público, en lugar de ser meros espectadores.
Por ello, desde este saludo, León XIV se ha perfilado como un Papa diplomático –que cree en el poder del diálogo y la paz– pero cercano, que prioriza la compasión sobre el dogma y que busca desescalar tensiones globales mediante el encuentro.