En su carta agregó: “No hay ningún joven al que Dios no le esté hablando al corazón”
“Les escribo porque sé que los tiempos que vivimos no son fáciles. A veces, al ver las noticias, pareciera que el mundo ‘se volvió loco’”, afirma el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, al escribir a los jóvenes, donde les pide “que lean esta carta junto a sus amigos y la reflexionen”.
Continúa aludiendo al desconcierto que producen informaciones nacionales e internacionales y les confiesa que “también nos cuestiona lo que nosotros, los adultos, estamos haciendo por ustedes. Muchos sentimos que estamos en deuda, que no los hemos comprendido y apoyado lo suficiente”.
“Veo con esperanza la vida de tantos que ayudan en sus casas, que asumen responsabilidades como cuidadores, que estudian y trabajan, que participan en voluntariados, que buscan un país más justo, que no son indiferentes al dolor de otros y que, incluso sin tener todas las respuestas, siguen buscando a Dios. No tengo dudas: en ustedes hay una riqueza enorme y un profundo deseo de trascendencia”, dice el cardenal.
“Sin embargo, sé que muchos se sienten frustrados, inseguros o incluso desesperanzados”, agrega. “En este contexto donde hay tanto dolor, continúa, pero también brotes de esperanza les quiero pedir que graben en sus corazones estas tres certezas”.
“Su corazón alberga una fuerza extraordinaria”, la primera certeza, en la que los llama a “volver al corazón. Ahí están sus preguntas más sinceras. Ahí están sus sueños, sus heridas y también sus anhelos más profundos. Y ahí, aunque a veces no lo perciban con claridad, Dios se hace presente y puede darles una fuerza extraordinaria”. Les insiste: “no tengan miedo al silencio, a la interioridad, a preguntarse por el sentido de su vida. Lo que allí descubran es más verdadero que cualquier ruido exterior o mensaje en Instagram, TikTok o X. Sí, escucha tu corazón porque allí Dios te habla”.
Otra certeza que el Cardenal propone a los jóvenes es que “No están solos”. “Hay una presencia que no los abandona: es Dios quien camina con ustedes. Más aún, como Dios los ama entrañablemente, tenemos la certeza de que cada uno de ustedes habita en Su Corazón de Padre misericordioso”, asegura Chomali en su carta.
Les recuerda que el papa León XIV, durante la Vigilia del Jubileo de los Jóvenes en Tor Vergata, “recordó el valor de la amistad, insistiendo en que la verdadera amistad puede cambiar el mundo” y que la amistad es un espacio privilegiado donde esa presencia de Dios se hace visible.
“Creemos en ustedes”, es la tercera certeza que el Cardenal propone y “como Iglesia queremos decir con fuerza: ¡Creemos en ustedes!”. “Que nadie les robe sus sueños, sus esperanzas, sus ganas de desarrollar los talentos, las habilidades y destrezas que Dios les ha dado. A veces el contexto en el que viven lo dificulta, pero nada es imposible para Dios”, afirma Chomali.
“¡Ustedes no son un problema! Ustedes son parte de la respuesta que nuestra sociedad necesita”, exclama y luego expresa: “finalmente, y con humildad, reconocemos que no siempre hemos sabido cómo acompañarlos. Por ello, les pido perdón como adulto, como parte de la sociedad y también como Iglesia, por todas las veces en que no hemos estado a la altura de lo que necesitan y esperan. Al mismo tiempo, les agradezco que nos exijan y nos desafíen, porque de esa manera nos ayudan a mirar la realidad con mayor responsabilidad, recordándonos que la vida solo tiene sentido cuando se vive desde el amor, la verdad y la paz”.
Finaliza su carta asegurando a los jóvenes que “cuenten con nosotros, caminemos juntos. No tenemos todas las respuestas, pero sí tenemos oídos para escucharlos. Nuestros corazones nos dicen que ustedes son una prioridad para nosotros porque Chile será lo que ustedes son hoy”.
Esta Carta fue presentada en el encuentro “Jóvenes y sociedad, ¿en qué están?” realizado el miércoles 29 de abril. El cardenal y la académica Paulina Guzmán, directora del Laboratorio de Investigación e Innovación Docente de la Universidad San Sebastián, dialogaron con unos 100 jóvenes invitados por la Delegación para la Esperanza Joven del arzobispado de Santiago.
En el intercambio de opiniones, preguntas y respuestas, durante el encuentro, el eje persistente y sostenido de las propuestas y de las afirmaciones fue que la familia sigue siendo “el lugar de los aprendizajes más sólidos”. “En una casa donde reconocemos los sentimientos, los jóvenes aprenden a regular sus emociones. No la va a aprender a regular porque yo le voy a decir ‘no llores’. Eso no regula a nadie”, afirmó Paulina Guzmán.
El Cardenal respaldó esa idea, desde la responsabilidad formativa de los adultos y el impacto del entorno en la vida de los jóvenes: “Uno es lo que escucha en la casa, uno es lo que escucha en el barrio”, invitando a mirar con realismo las profundas desigualdades que marcan las trayectorias juveniles.