Alfonso del Corral: “Sin Dios, el dolor puede consumirte”

Alfonso del Corral, traumatólogo y exjugador de baloncesto

El prestigioso traumatólogo y exjugador de baloncesto del Real Madrid lo tenía todo hasta que la muerte de su hijo Álvaro, con solo 6 años, quebró su vida. A partir de entonces, inició un camino espiritual que transformó su manera de entender el dolor y la esperanza. En ‘La vida después del adiós’ (HarperCollins), Alfonso del Corral relata cómo la fe y la oración le ayudaron a encontrar sentido a la pérdida. El libro propone una reflexión sobre la presencia de Dios en lo cotidiano y la posibilidad de hallar consuelo incluso en el sufrimiento más profundo.



PREGUNTA.- Dice que el dolor no es la última palabra…

RESPUESTA.- El dolor es, en el fondo, una señal de que algo no va bien. En el cuerpo es evidente: cuando duele, hay una patología. En el ámbito espiritual, no siempre hay una enfermedad, pero sí un sufrimiento interior. El libro intenta mostrar que, en soledad, ese dolor puede consumirte. En cambio, en el encuentro con Dios, el dolor no desaparece, pero cambia: puedes asumirlo, aceptarlo y crecer sin que te destruya.

Un Dios cercano

P.- ¿En qué cambia su manera sentir a Dios tras la pérdida de su hijo?

R.- Antes creía en un creador de forma más intelectual: pensaba que tenía que haber una inteligencia superior. Pero en ese momento tuve un encuentro con un Dios cercano, que está a tu lado. Es algo muy impactante y completamente distinto a una idea abstracta.

P.- A lo largo del libro, habla de “señales” que interpreta como presencia de Dios.

R.- Soy un testigo. Al principio, esas experiencias pueden parecer fruto del dolor: una necesidad de consuelo, una ilusión o, incluso, una alucinación. Pero, cuando se repiten durante años, te planteas que quizá no fue casualidad. (…)

Abrazar y rezar

P.- Un amigo le dijo antes de morir que no había podido dejar de ser agnóstico. ¿Qué se dice en estos casos?

R.- Nada de discursos. Acompañarle, quererle hasta el final, abrazarle y rezar por él. Los sermones no ayudan en esos momentos; lo que cuenta es la presencia.

La Vida Despues Del Adios

P.- ¿Se identifica con alguna corriente eclesial?

R.- No especialmente. Me considero alguien sencillo, de parroquia, con amigos en distintos ámbitos, pero sin pertenecer a ningún grupo. Por mi historia familiar, me siento cercano al espíritu del Cotolengo: la entrega a los más necesitados, lo más evangélico.

P.- Algunos jóvenes dicen que hoy “lo punk” es ser creyente. ¿Cómo lo interpreta?

R.- Muchos no han recibido formación religiosa y, aun así, sienten inquietud espiritual. Pero lo esencial no son las normas ni las estructuras, sino el encuentro personal con Dios.

Noticias relacionadas