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Red Iglesias y Minería denuncia desastres ambientales en la segunda Conferencia de inversores eclesiales celebrada en Austria

| 01/05/2026 - 22:36

El sacerdote comboniano Dário Bossi alertó que en la Amazonía brasileña no paran las catástrofes ambientales





La Red Iglesias y Minería, coalición ecuménica que acompaña a comunidades afectadas por el extractivismo en América Latina, ha participado en Austria de la segunda Conferencia de inversores eclesiales.



Este espacio, organizado por la diócesis de Innsbruck, sirvió para exponer los estragos de la minería en los territorios de la Amazonía.

Para ello, Dário Bossi, sacerdote comboniano, inserto desde hace más de 20 años en la Amazonía brasileña, hizo una radiografía del tema.

Con datos y hechos, relató los desmanes a los que son sometidas las comunidades afectadas. Entre los casos documentados que presentó están: Mariana (2015) y Brumadinho (2019), ambas catástrofes ambientales relacionadas con la empresa Vale.

Estas tragedias están vinculadas con actividades mineras. Resulta que estas presas de relaves, usadas para contener los residuos del procesamiento de mineral de hierro, se desbordan arrasando todo a su paso.

“Causaron la muerte de 291 personas, devastaron cuencas hidrográficas enteras y dejaron profundas heridas ambientales y sociales que persisten hasta hoy”, explicó Bossi.

Expansión de fronteras mineras

Bossi detalló que a partir de esto en Mariana se aplicó el lema “Mariana Nunca Más”, pero solo quedó en discurso, “no se sacaron lecciones” y se ocultaron las responsabilidades.

La empresa Vale, apoyada por autoridades, maquilló cifras y manipuló las auditorías, “Se omitió información crítica sobre la estabilidad de las represas. Las evidencias sugieren que la empresa conocía los riesgos y no actuó.

Con todo y las evidencias, no se cerraron los proyectos “responsables de tanta devastación”, sino que las actividades mineras continuaron actuando a sus anchas e impunemente, “perpetuando el riesgo, la incertidumbre y el sufrimiento de las comunidades afectadas”.

Además de estos casos emblemáticos, en la Amazonía brasileña no paran los desastres ambientales. Por ejemplo, en Carajás las comunidades sufren los estragos de la contaminación del suelo y el agua.

“Es una violencia homeopática, persistente y frecuentemente ignorada”, advirtió Bossi, quien al mismo tiempo denuncia que la transición energética global está acelerando la demanda de minerales, lo que conduce a la expansión de las fronteras mineras y al aumento de conflictos.

Compromisos y salvaguarda

Frente a todos estos casos, la Red está estableciendo protocolos de acompañamiento a las comunidades afectadas. De hecho, ha venido impulsando una campaña de desinversión de la minería.

Si bien es una lucha entre David y Goliat, Bossi destacó que gracias al liderazgo comunitario y negociaciones con empresas y el Estado, lograron aprobar la ley “Mar de Lodo Nunca Más” en el estado de Minas Gerais, sudeste de Brasil.

Esto incluye apoyo en situaciones de emergencia, organización de base y la promoción del liderazgo comunitario con las que se establecieron normas más estrictas para la seguridad de las represas y prohibió ciertas estructuras de alto riesgo.

Amén de los resultados, el compromiso central sigue siendo pastoral: estar cerca de las víctimas —humanas y no humanas— y salvaguardar su mirada y su lucha. sostuvo el comboniano.

 

Dário Bossi, sacerdote comboniano, expuso los problemas de minería en Brasil. Foto: Cortesía

 

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