España

Jóvenes Españoles 2026: la generación de la fe ‘random’

| 01/05/2026 - 01:20





No es una percepción. Con datos encima de la mesa, hay un cambio de ciclo en la relación de los jóvenes con la religión. El porcentaje de estos que se identifica como católico –incluidos los no practicantes– pasa del 31,6 % en 2020 al 45 % en 2025, mientras disminuyen las posiciones no religiosas, esto es, agnósticos y no creyentes.



Así lo recoge el informe Jóvenes Españoles 2026, elaborado por la Fundación SM, el estudio de referencia en este ámbito, que cuenta con el aval de diez ediciones a sus espaldas y tres décadas de experiencia analizando el comportamiento e intereses de varias generaciones de nuestro país. El estudio –basado en una encuesta online a 1.600 personas– confirma un aumento de la importancia atribuida a las creencias religiosas espirituales.

Es más, alcanza su mayor nivel en la serie histórica, es decir, con respecto a la juventud de hace treinta años. Actualmente, el 38,4 % considera el hecho religioso “bastante o muy importante” en su vida.

Estos datos coinciden en el tiempo con esa presencia de lo trascendente en la vida pública que se ha visibilizado desde el pasado otoño, cuando Rosalía publicó su álbum ‘Lux’ y se estrenaba en cines ‘Los Domingos’, sobre la vocación de una joven a monja de clausura, Concha de Oro de San Sebastián y ganadora de cinco premios Goya.

Al ahondar en este repunte religioso, el informe de la Fundación SM desvela que el hecho de reconocerse como católicos no implica que tengan realmente claro lo que trae consigo. Más bien, sus creencias parecen ser fruto de un cóctel que se distancia de algunos postulados básicos del cristianismo. Una fe ‘random’, esto es, una amalgama de creencias con un enfoque superficial o casual y configurada a la medida de cada cual.

Y no son aquellos que están más alejados de la Iglesia los que fusionan diferentes espiritualidades. Son precisamente los que se definen como católicos practicantes quienes también dicen creer en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%), la predicción del futuro (37,1%) y las energías curativas (40,3%). En cualquier caso, los autores del trabajo apuntan que, lejos de ser expertos en estas prácticas o fieles seguidores de sus postulados, su vinculación quedaría reducida a un imaginario superficial.

Así, podría configurarse –tal y como se describe en el trabajo de la Fundación SM– un “cristianismo polirreligioso, polimórfico, sincretista, fluido y con una extraordinaria capacidad para absorber, reinterpretar e integrar elementos esotéricos de las más variables fuentes según la moda del momento”.

Los autores del informe explican que esta irrupción de lo espiritual no puede interpretarse como una vuelta a un paradigma tradicional, a la religión como la comprendíamos. Se trata, más bien, de profesar una fe fusionada, fruto de un mosaico de elementos que coexisten en el entorno.

Reconfiguración

En esta línea, en el estudio se puede leer que “nos encontramos ante el inicio de una fuerte reconfiguración, no solamente del mundo espiritual juvenil, sino también del religioso, ya probablemente diluido y prácticamente indistinguible del espiritual, algo que nunca había sucedido”.

El estudio se fija también en el lugar que ocupan estas creencias en el día a día de la juventud. Así, cuando se les pregunta sobre la importancia de la religión en su vida, en ediciones anteriores su relación se circunscribía sobre todo a situaciones de desesperación como la muerte o la enfermedad. La actual generación dejaría a un lado aquello de ‘acordarse de santa Bárbara cuando truena’ para darle un valor instrumental en otros momentos en los que deben tomar una decisión, pero también cuando afrontan situaciones de felicidad, alegría y diversión.

En este sentido, los investigadores afirman como “conclusión clara y diáfana” que “la dimensión espiritual empapa por completo la vida del joven español como no lo había hecho en los últimos treinta años”, en tanto que “sirve de guía en su dimensión reflexiva”.

Eso sí, el estudio matiza que “Dios copa todas las funciones” como agente clave en la toma de decisiones salvo en la elección de pareja, en la vida sexual y en materia política. Es ahí donde entran en juego esas otras dinámicas como la predicción del futuro y las artes mágicas. Los analistas del informe presentan esta tendencia como “sorprendente a la vez que inquietante”. “Algo no debe estar funcionando del todo bien en la cultura Tinder si se ha llegado a este punto”, comentan.

Así, se sumarían conceptos como la mercantilización de las espiritualidades, hasta tal punto de que, llevado al extremo, “Dios es transformado en una voluntad (o energía) amiga, aliada para la consecución de metas y proyectos”.

Náufragos posmodernos

Con estas coordenadas, la Fundación SM remite en el informe a una expresión utilizada por el papa Francisco, cuando era arzobispo de Buenos Aires, para definir a esta generación como “náufragos posmodernos”, en el sentido de que “están empezando a necesitar, y con bastante urgencia, algo a lo que aferrarse para no hundirse en el vacío de sentido, no ya del mundo líquido de la posmodernidad, sino de uno atravesado por fortísimas corrientes que están comenzando a precipitarse en cascada”.

Y es ahí donde este movimiento espiritual podría contagiarse de la creciente polarización ideológica, de los vaivenes feministas y machistas, de las identidades de géneros… Para los sociólogos al frente del informe, ahí podría emerger “un nosotros trascendente en el que anclar ese yo náufrago que hace tiempo perdió (sin mayor duelo) sus tradicionales constelaciones de referencia”.

Además, el informe Jóvenes Españoles 2026, se adentra en la variable ideológica vinculada a la religión, desvelando que el mayor grupo de católicos practicantes (24,3%) y no muy practicantes (22%) se vincula a la extrema derecha, mientras que, a medida que parecen alejarse de la fe, su mirada política se acerca a la izquierda (agnósticos) y la extrema izquierda (no creyentes y ateos).

Más allá del hecho religioso, la investigación permite elaborar un retrato de una generación que podría definirse como pragmática, materialista e individualista, con relación a los valores que priman en su día a día. Así, salud (75%), familia (71,8%), ganar dinero (59,7%) y tiempo libre y ocio (56,2 %) están entre sus prioridades.

Sin embargo, desparecen de estos primeros puestos la defensa de ideales compartidos como el medio ambiente, la igualdad social o la igualdad de género. Es más, en el caso de la ecología, los encuestados creen que se exagera sobre la gravedad del asunto y más de la mitad considera que aún hay tiempo para salvar el planeta.

La familia como prioridad

Los investigadores subrayan que la familia sigue siendo “el principal refugio emocional y económico, en gran medida por las dificultades de emancipación derivadas de la precariedad laboral y el alto coste de la vivienda”.

Así lo puso de manifiesto la directora general de la Fundación SM, Mayte Ortiz, durante la presentación del informe el 28 de abril:  “Encontramos una juventud plural, diversa, que pone en el centro de sus intereses dos vínculos muy cercanos: la familia y la amistad”.

Ortiz ahondó en cómo la educación pasa a un segundo plano para los protagonistas del presente y del futuro, cuando se trata de un factor determinante en su destino. “Las desigualdades de origen siguen pesando mucho a la hora de prosperar en materia educativa, porque los que tienen menos recursos no pueden acceder, por ejemplo, a clases de apoyo”, denunció Ortiz.

Noticias relacionadas