León XIV en la catedral de Bamenda, Camerún. Foto: Vatican Media
León XIV ha llegado este jueves a Bamenda, en el noroeste de Camerún, donde, tras ser recibido por autoridades locales y participar en un encuentro por la paz en la catedral de San José, ha reconocido el sufrimiento de una región golpeada por la violencia de los “señores de la guerra”, y ha reivindicado el papel de sus comunidades como motor de reconciliación, asegurando que, pese a todo, “¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su paz, siempre podemos volver a empezar!”.
El Pontífice se trasladó al templo, donde, acompañado por el arzobispo Andrew Nkea Fuanya, realizó primero un momento de oración ante el Santísimo antes de entrar en la catedral. Allí, tras testimonios y cantos, pronunció un discurso marcado por el contexto de conflicto que atraviesa la zona. “Es una alegría para mí estar entre ustedes en esta región tan atormentada”, comenzó.
León XIV quiso devolver el reconocimiento recibido, subrayando la resiliencia de los habitantes de Bamenda: “¡Qué hermosos son también los pies que dan los pasos de ustedes, cubiertos del polvo de esta tierra ensangrentada, pero fértil; de esta tierra ultrajada, pero rica en vegetación y generosa en frutos!”. En esa línea, destacó que no llegaba solo como mensajero, sino también como aprendiz: “—¡es cierto!— estoy aquí para anunciar la paz, pero descubro rápidamente que son ustedes los que me la anuncian a mí y al mundo entero”.
De hecho, el Papa ha puesto como ejemplo la colaboración entre religiones en medio de la crisis: “la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz”. “¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo!”, ha afirmado.
Asimismo, León XIV ha denunciado la instrumentalización de la religión: “¡ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso!”. Y, en contraposición, ha puesto a la comunidad local como referente: “Bamenda, ¡hoy eres la ciudad puesta en lo alto del monte, espléndida a los ojos de todos!”.
“Quiero expresar mi gratitud a todas aquellas personas que atienden a las personas traumatizadas por la violencia”, ha continuado el Papa. En este punto, ha denunciado la lógica de la guerra: “Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir”.
En esta línea, el Papa ha señalado que “se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar”. Ante este “mundo al revés”, llamó a una conversión: “una vuelta en ‘U’ —la conversión— que conduce en la dirección opuesta”.
Por ello, León XIV ha insistido en que la paz no es una construcción artificial: “No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como hermano y como hermana”. “Somos una sola familia y habitamos la misma casa”, ha recordado.