El Papa celebra los 60 años del Camino Neocatecumenal con un llamamiento a la unidad y la misión

La Catedral de la Almudena acogió una celebración presidida por el cardenal José Cobo, quien invitó a dar “pasos nuevos de integración” en la diócesis

El Papa celebra los 60 años del Camino Neocatecumenal con un llamamiento a la unidad y la misión

La Catedral de la Almudena de Madrid acogió el pasado sábado, 30 de mayo, una solemne eucaristía con motivo del 60º aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal. La celebración estuvo presidida por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, y concelebrada por el cardenal Antonio María Rouco, varios obispos -el arzobispo castrense, Juan Antonio Aznárez; los obispos de Alcalá, Antonio Prieto Lucena, y de Vitoria, Juan Carlos Elizalde; el auxiliar de Getafe, José María Avendaño; el emérito de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, y José Luis del Palacio, emérito de Callao (Perú)- y más de cien sacerdotes, ante una multitud de más de 6.000 personas reunidas dentro y fuera del templo.



Un llamamiento a la unidad y la misión

El compromiso misionero y evangelizador de esta realidad eclesial marcó el núcleo de la celebración a través de un saludo especial enviado por el papa León XIV. En el mensaje, firmado por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y leído al finalizar la misa, el Papa subrayó la naturaleza profunda de la evangelización en el mundo actual, según recogen los medios vaticanos.

El pontífice recordó que “la misión evangelizadora es una tarea fundamental para toda la Iglesia que, con alegría y humildad, buscando la unidad de todos sus miembros y dócil a la acción del Espíritu Santo, se esfuerza por llevar el don de la salvación a todos”. En sus palabras de aliento a las comunidades neocatecumenales, el Papa expresó su firme deseo de “que esta convicción sirva de motivación para asumir el compromiso misionero en favor de los amados hijos de Dios”.

Asimismo, en consonancia con sus recientes intervenciones ante la Conferencia Episcopal Italiana, se recordó la perspectiva del Papa sobre la urgencia de revitalizar este carisma como una herramienta comunitaria. Para León XIV, la iniciación cristiana “no puede considerarse simplemente una preparación para los sacramentos. Es el ‘vientre’ en el que una comunidad genera la fe y la introduce en la vida pascual, en la comunión con el Señor, en la fraternidad eclesial”.

“En el Camino no hacemos nada sin el Papa”

Al inicio de la misa, Kiko Argüello, el iniciador del Camino junto a la fallecida Carmen Hernández, saludó a los asistentes y rememoró los orígenes históricos del itinerario en las barracas de Palomeras Altas a mediados de los años 60. Bajo de las pinturas y vidrieras del ábside de la catedral —diseñadas por él mismo en 2004— Argüello insistió en el profundo arraigo eclesial y de obediencia que define al movimiento: “Si el Camino se ha extendido tan portentosamente ha sido por el apoyo de todos los papas, que lo han considerado un don del Espíritu Santo para toda la Iglesia”, aseguró, remarcando con contundencia que “en el Camino no hacemos nada sin el Papa y sin los obispos”.

Argüello definió el itinerario como “una iniciación cristiana suscitada por el Espíritu Santo como uno de los frutos del Concilio”, el cual hizo realidad por la vía de los hechos lo que en el Vaticano II se estaba elaborando por escrito. Haciendo referencia a la solemnidad de la Santísima Trinidad, explicó que la Virgen María les encomendó “construir comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret, que viven con humildad, sencillez y alabanza. El otro es Cristo”, concluyendo que el gran reto actual es experimentar la comunión perfecta, ya que “lo único que puede satisfacer nuestra alma es estar totalmente unidos a la Santísima Trinidad”.

Libertad de conciencia e integración diocesana

Por su parte, el cardenal José Cobo inició su homilía recordando que la experiencia nacida entre las chabolas de Vallecas se diseñó para “anunciar que Jesucristo sigue saliendo al encuentro de cada persona, especialmente de quien se siente olvidado”. El arzobispo de Madrid enfatizó que la Iglesia no es una mera organización, sino una comunión arraigada en la Trinidad, y animó a los miembros del Camino a evitar el aislamiento: “Necesitamos seguir dando pasos nuevos y creativos de integración en la pastoral diocesana”, pidió, instándolos a vivir su carisma “lejos de todo encerramiento, como constructores y testigos de la comunión”, según recoge Infomadrid.

En un apartado de especial relevancia pastoral, el cardenal Cobo hizo hincapié en la necesidad de cuidar el fuero interno de los fieles, apuntando que Dios exige “respetar exquisitamente el camino, la libertad y la conciencia de cada persona”. Al respecto, advirtió firmemente que “nadie tiene derecho a suplir la conciencia de nadie, ni a impostar la voz de Dios con la suya propia”.

Antes de finalizar, el arzobispo expresó la gratitud de la Iglesia local: “La Iglesia de Madrid y su obispo quieren agradecer al Camino Neocatecumenal su caminar evangelizador, en estos 60 años, en tantos ambientes de esta ciudad”. También celebró que la archidiócesis haya abierto la causa de canonización de Carmen Hernández, cuya fase diocesana se clausurará formalmente el martes 2 de junio.

La conmemoración también contó con el saludo del cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, quien situó al Camino entre los ejemplos más luminosos de renovación espiritual surgidos en España. Farrell aplaudió la enorme labor de las más de 20.350 comunidades presentes hoy en 138 países y certificó que “del “árbol” de la iniciación cristiana, redescubierto y puesto en práctica mediante la recuperación de la antigua tradición eclesial del catecumenado, han surgido muchas otras “ramas” que han hecho, y siguen haciendo, mucho bien a la Iglesia”, tales como las familias misioneras, los seminaristas itinerantes o la ‘missio ad gentes’.

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Celebración de los 60 años del Camino Neocatecumenal. Foto: Infomadrid

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