La mujer, según el papa Francisco

El papa Francisco, en una muestra de cariño a una mujer

El papa Francisco se ha pronunciado en numerosas ocasiones a lo largo de su pontificado acerca de la mujer: su papel en la Iglesia o las injusticias que se sufren en todo el mundo solo por el hecho de haber nacido niña. Además, ha resultado ser un Papa especialmente comprometido con la trata de personas, de forma particular con aquella con objetivo de explotación sexual.



Hoy, 8 de marzo, con motivo del Día de la Mujer, Vida Nueva repasa cómo Jorge Mario Bergoglio ha puesto en primera línea de diálogo en la Iglesia a la mujer, reconociendo en ella un factor fundamental “para la salvación”. Así lo reconocía en la eucaristía del pasado 1 de enero, en cuya homilía Francisco recordó que “en el vientre de una mujer, Dios y la humanidad se unieron para no separarse nunca más. También ahora, en el cielo, Jesús vive en la carne que tomó en el vientre de su madre”. 

“Ella es mujer y madre, esto es lo esencial. De ella, mujer, surgió la salvación y, por lo tanto, no hay salvación sin la mujer”, subrayó, recordando que, a pesar de que las mujeres son fuente de vida, “son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre”.

Servidumbre o servicio

Francisco hacía, durante su homilía en la celebración de la Virgen de Guadalupe del pasado diciembre, un alegato acerca del papel de María como mujer y como madre. Y no es la primera vez en la que resalta esta última cualidad, del mismo modo que han sido muchas las ocasiones en las que ha reivindicado el papel de la mujer en la Iglesia para que sea, igual que el de sus compañeros varones, de servicio, no de servidumbre. 

Unos días después, la imagen de un sencillo Nacimiento en el que María descansaba mientras José cuidaba a Jesús servía al Papa para reflexionar acerca de este papel de la mujer como madre. “Dejemos reposar a la madre”, decía Francisco, celebrando la corresponsabilidad en las familias. “¿Cuántos de vosotros tenéis que compartir las noches entre mujer y marido porque el niño llora?”, preguntaba a los presentes.

Por otra parte, “las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente”, escribía Francisco en ‘Evangelli gaudium’, donde también apuntaba que “la Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuición y unas capacidades peculiares que suelen ser más propias de las mujeres que de los varones”.

Una dignidad que, en ocasiones, no se ha reflejado en su seno. “Me preocupa que en la propia Iglesia, el papel de servicio al que todo cristiano está llamado se deslice, en el caso de la mujer, algunas veces, hacia papeles más bien de servidumbre que de verdadero servicio”, expresaba el Pontífice en el prólogo de ‘Diez cosas que el papa Francisco propone a las mujeres’ (Publicaciones Claretianas), de María Teresa Compte Grau.

La cuestión del diaconado femenino

Sin embargo, sobre la cuestión del diaconado femenino, el Papa continúa teniendo reservas. No por no considerar que “todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”, sino por creer que el “cómo” aun está por definir.

“Es necesario pensarlo con visiones distintas a las del diaconado masculino, por ejemplo en las fórmulas de ordenación”, ha afirmado el Papa.  Francisco ha ahondado en este ejemplo señalando que se parecen más bien a las actuales bendiciones de las abadesas. A pesar de esto, ha subrayado que no tiene “miedo al estudio” de este tema. “La Iglesia no puede ser Iglesia sin la mujer, porque la Iglesia es femenina”, aseguraba Bergoglio en su entrevista con Jordi Évole. “Hay que promover el estilo femenino de la Iglesia”, subrayaba.

Violencia y trata de personas

En la misma entrevista, el Papa reconoció que se equivocó con su expresión reciente sobre el feminismo entendido como un machismo con faldas y precisó: “Todo feminismo corre el riesgo de convertirse en un machismo con faldas”. Posteriormente, se adentraba en la lacra de la trata para denunciar que las mujeres migrantes que son víctimas las considera como “esclavas”. “Una cosa es la mujer que hace una opción libre por la prostitución y otras cosas son las chicas esclavas, que son un terror”, diferenció.

En este sentido, el Papa afirmaba también que “toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer”. Una violencia que se refleja de forma especial en la trata de personas, de la cual Francisco se ha mostrado especialmente concienciado y cuyas principales víctimas son mujeres y niñas, ya sea para explotación sexual, matrimonios forzados o servidumbre. 

De hecho, coincidiendo con la VI convocatoria del Día Internacional de Oración y Reflexión contra la Trata, celebrado el pasado 8 de febrero, festividad de la sudanesa santa Josefina Bakhita), el Papa protagonizaba el lanzamiento de la red ‘Super Nuns’ (Super Monjas) para apoyar a las religiosas que trabajan en el rescate y rehabilitación de víctimas de la trata de personas.

Cargos en el Vaticano

El genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”, ha reclamado Bergoglio.

Tal vez por este motivo el Papa se ha encargado, poco a poco, de ir cubriendo puestos de responsabilidad en el Vaticano con mujeres. No han sido muchas por el momento, pero sí en puntos decisivos, como es el caso del nombramiento en 2016 de la historiadora de arte italiana Barbara Jatta como directora de los Museos Vaticanos. Una decisión que causó “un gran revuelo en el mundo del arte internacional, ya que ningún otro museo de estas dimensiones e importancia tiene una mujer al frente”.

Asimismo, a principios de 2020 nombraba, por primera vez, a una mujer subsecretaria de Estado del Vaticano. Así, Francesca Di Giovanni se convertía en la subsecretaria para el Sector Multilateral de la Sección de Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, coordinada por el arzobispo Paul Richard Gallagher.

La eslovena Natasa Govekar es la jefa del Departamento Teológico-Pastoral, y la brasileña Cristiane Murray es la subdirectora de la Oficina de Prensa del Vaticano. “Para colocar a una mujer al frente de la Sala de Prensa he tenido que luchar. Hace poco he nombrado a dos subsecretarias para el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Y no tengo ningún problema en designar a una directora de los ministerios si no tiene jurisdicción eclesial. Debemos continuar con estos nombramientos de mujeres, siempre respetando que sean de calidad”, afirmaba el Papa.

Noticias relacionadas
Compartir