Tribuna

Alzar la mirada con León XIV hacia el Vaticano II

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Esperando ilusionados la inminente visita de nuestro papa León XIV a una Iglesia española necesitada de su presencia, en estas líneas pretendo simplemente expresar nuestra forma de soñar, de concebir y de esforzarnos por conformar nuestras convicciones, nuestras ilusiones y la actuación eclesial con lo expresado en el Concilio Vaticano II y por los pontífices posconciliares: de Pablo VI al propio León, pasando por Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.



La Iglesia es la comunión de todos los santos que en la historia han sido. Los cristianos en general, en este examen de conciencia, hemos pasado a menudo de ser una casta segura a sentirnos desorientados. Tengamos en cuenta la introducción de la constitución pastoral ‘Gaudium et spes’: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón”.

Concilio Vaticano Ii Apertura

La medicina de la misericordia conforma el cambio profetizado por el Concilio, el modo de encontrar a Cristo entre los pobres de todo género. Esto nos lleva a tener en cuenta la situación de los nuevos excluidos, emigrantes y desocupados de nuestros días.

Conversión personal

Siempre resulta imprescindible partir de un proceso de cambio personal de conversión. Solo los cristianos que deciden vivir fielmente la enseñanza de Jesús pueden plantearse con libertad la organización eclesial. Hay que adherirse al Evangelio antes de querer cambiarlo o conservarlo.

Busquemos construir la Iglesia sinodal manteniéndonos fieles a la persona de Cristo y afianzando la comunión del Pueblo de Dios. Al confrontarnos con el hoy, no podemos alejarnos de lo esencial de sus dos mil años de historia, sino que debemos tener en cuenta esa comunidad conjuntada por el amor y la misericordia.

En su bellísima carta sobre el amor, Juan afirma que quien no ama no ha conocido a Dios. Toda nuestra historia eclesial se reduce al amor y al desamor. Resulta alentador considerar cuántos cristianos han considerado en la historia que el mejor medio de transmisión del amor de Cristo ha sido con cataplasmas y apósitos, generosidad y acompañamiento. Misericordia, amor y enseñanza al que no sabe han sido practicadas en nuestras comunidades a lo largo de la historia, considerando que esa era nuestra manera de vivir la fe de Cristo.

Eclesiología conciliar

Tras años de desconcierto posconciliar, el cardenal Carlo M. Martini le trasladó al Papa que resultaba urgente desarrollar la eclesiología del Concilio Vaticano II, durante años paralizada, a pesar de que parte de la Iglesia actuaba por su cuenta. Solo la crisis actual de las congregaciones religiosas y del clero diocesano están obligando a plantear con seriedad y urgencia el significado profundo del Pueblo de Dios.

cardenal Carlo María Martini fallecido 2012

Cardenal Carlo M. Martini

El papa Francisco quiso llevar adelante el programa conciliar que ofrecía la alternativa para una eclesiología más participativa, más colegial y sinodal, en toda la vida de la Iglesia, reformando de este modo sus estructuras e instituciones. Se trataba de pasar de una eclesiología jurídica a una eclesiología de comunión, centrada en el misterio de la Iglesia en sus profundidades trinitarias. El Pueblo de Dios es el verdadero sujeto de la misión, y esta misión solamente puede ser llevada adelante en comunión con una Iglesia comunitaria, colegial y responsable. Al recibir con alegría a León XIV, estamos seguros de que nos lleva por el buen camino.

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