Así reacciona ante creciente crítica de autoridades del Gobierno, organismos eclesiales y víctimas organizadas. Esta decisión distiende la creciente tensión política que generaba la presencia del cardenal, inculpado por la Fiscalía como eventual encubridor, en un acto republicano al que concurren todas las autoridades civiles y militares.
En el contexto de la discusión de un proyecto de ley las palabras del Cardenal fueron replicadas y criticadas en los medios de comunicación.
Autoridades eclesiásticas se incomodan ante dichos sobre la despenalización del aborto y a la instauración del matrimonio homosexual.