“No tengo miedo”. Es una afirmación del papa León XIV con enorme calado, porque el populismo ultraderechista y la plutocracia de tecnomagnates ha creado un estado mundial de terror. Musk ha declarado en tribunales que la IA puede aniquilar a la humanidad y, hace pocas semanas, Thiel ha predicado en Roma el apocalipsis y la llegada del anticristo.
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Es un estado de opinión expandido progresivamente para poner a la humanidad entre la espada y la pared. Una encuesta del Pew Research Center en Estados Unidos muestra que el 39% de la población sostiene que la humanidad se encuentra al final de los tiempos. Ese porcentaje aumenta entre quienes dicen ser cristianos: lo piensa el 47%. Entre los cristianos evangélicos, se eleva hasta el 63%: dos de cada tres cristianos evangélicos piensan que próximamente sucederá el apocalipsis. Entre los católicos, desciende al 27%; son los cristianos más esperanzados.
El Papa León XIV se reúne con miembros de la Fundación Pontificia en la Ciudad del Vaticano. Foto: EFE
Hay la intención determinada de la ultraderecha para crear un estado apocalíptico global de terror, y el uso del cristianismo es un recurso esencial en su estrategia. Tiene también sus expresiones en nuevas realidades religiosas como el emocionalismo, el neoclericalismo y el sometimiento espiritual.
Estado de terror
Lo cierto es que se provoca un estado de miedo global para saltarse todos los derechos, legitimar invasiones y guerras, sembrar la conspiranoia, provocar el odio, señalar chivos expiatorios, denigrar la democracia, intimidar a través de webs y redes venenosas, justificar la violencia política, acelerar el hipercapitalismo y forzar cambios de régimen político que expandan el hipercapitalismo y la tecnocracia más allá de los Derechos Humanos y la democracia.
En medio de la noche oscura del mundo, León XIV aparece como Francisco en aquella otra noche tormentosa de la pandemia, diciendo: “No tengo miedo”. Nosotros, tampoco.

