¿Encontrará la paz el monasterio de Bose?


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El prior

Este domingo, 30 de enero, el Monasterio de Bose, al norte de Italia, comunicaba a todos sus simpatizantes que el Capítulo General anual de la comunidad había elegido como nuevo prior al hermano Sabino Chialà. Este capítulo viene tras una tensa visita apostólica por parte de la Santa Sede y las resistencias del fundador, el carismático Enzo Bianchi, de acatar las medidas de los visitadores, ratificadas por el papa Francisco.

Con Bianchi finalmente en una casa de Turín, la comunidad ha establecido el fin del mandato de Luciano Manicardi –preconizado por el propio Bianchi– y ha pasado una nueva página con un nuevo prior. En el capítulo, señala la comunidad en su nota, han estado el obispo de Trondheim, en Noruega, que en su día fue abad de un monasterio de la Trapa, y el delegado pontificio Amedeo Cencini. La elección, asegura, se ha hecho con una gran paz y agradecimiento al Señor. 

La elección de un nuevo prior era algo que marcaban los estatutos de este singular monasterio y se espera que sea una medida preventiva frente a los abusos de autoridad u otras posibles problemáticas internas. Con Bianchi totalmente instalado en lo que é ha llamado en ocasiones su “exilio en Turín”, esperan que el mandato del biblita Sabino Chialà otorgue serenidad a este rincón de la diócesis de Biella. De Chialà sabemos que nación en Locorotondo, al sur de Italia, el 24 de marzo de 1968 y que llegó a Bose en 1989. Posteriormente estudió hebreo y sirio, especializándose en textos apócrifos y literatura de los primeros siglos del cristianismo. En este sentido, ha prestado mucha atención a los Padres del desierto, como se deja ver por las publicaciones y conferencias que ha impartido.

El hermano Chialà no tiene solo un grupo de hombres y mujeres que cuidar en el entorno montañoso de Bose. Su tarea no será salvar solo la crisis económica e institucional que la comunidad tiene con la administración autonómica de la Región del Piamonte –con algún juicio incluso a la vista–. Esta comunidad, como ocurre también en Taizé, es algo más que sus monjes y monjas… por medio mundo hay quienes han sentido que el reino De Dios ya está cerca entre los parajes y las ermitas, la iglesia y los invernaderos de Magnano.

El fundador

El pasado mes de marzo, finalmente, Enzo Bianchi dejaba su monasterio de Bose rumbo a Turín, la ciudad que le vio crecer y evolucionar como estudiante que aspiraba una mayor renovación de la vida espiritual a las puertas del Vaticano II. Esta salida no fue fácil y, Bianchi, apelando a su dependencia no facilitó las casos para que la comunidad saliera del atolladero que suponía la bicefalia –en lo que autoridad moral se refiere– entre el prior y el fundador. Desde luego las cosas no eran fáciles para él que había consagrado su vida a este proyecto monacal que tantos corazones ha tocado en las últimas décadas.

“Queridos amigos, me estoy haciendo viejo y me cuesta visitaros. Vivo exiliado en Turín, solo, pero mi vocación es comunitaria, no hermética. Así que ven y en el almuerzo encontrarás sabrosos platos y conversaremos en paz. Hoy, pimientos dulces rellenos de carne y especias”, escribía en Twitter el monje laico de 78 años invitando a comer. Decía también en las redes sociales que había vivido “un movimiento agotador y doloroso” y que “para nosotros, los ancianos, emigrar es un desgarro impensable, también porque nos preparamos para el éxodo final, no para cambiar de casa y de tierra”.

Una soledad que, para algunos, no es nada silenciosa ya que Bianchi ha participado en diferentes congresos y charlas en este tiempo de su retiro. Algunos medios italianos –de los que siempre han sido críticos con la experiencia ecuménica de Bose– llevan buena cuenta de sus intervenciones. En estas navidades ha pasado un par de veces por un programa de la Rai incluyendo uno de los espacios de referencia en el prime time –el ‘Porta a Porta’ de Bruno Vespa–, ha intervenido en diferentes actividades organizadas por la diócesis de Florencia, Pescara o la de Ariano Irpino… Además, se ha publicado que Bianchi ya ha adquirido una granja de 7 hectáreas con una casa de 18 habitaciones a unos 15 km. de Bose en lo que parece ser un volver a empezar… Triste final para quienes se les ha caído un mito.

“Bose es una comunidad de monjes y monjas pertenecientes a diferentes iglesias cristianas que buscan a Dios en obediencia al Evangelio, en comunión fraterna y en celibato” dicen las reglas de este especial monasterio del Piamonte. Ojalá que su testimonio siga brillando tras este tiempo de purificación. Por los propios hermanos y hermanas, por la Iglesia y por la fraternidad realista que el mundo necesita.