Rosa Ruiz, misionera claretiana
Misionera Claretiana

Depende. Pau Donés


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Este pasado martes 9 de junio ha muerto Pau Donés, un excepcional músico y –aunque no le he conocido– una excelente persona. Me gustan mucho sus canciones aunque no llegaría a considerarme seguidora de Jarabe de Palo, su banda. No quiero hacer una síntesis de su vida. No soy periodista ni crítica musical. Solo comparto algo que me ha conmovido.



Pau creció como un chico normal, sin grandes éxitos en el colegio. “Este niño es tonto y muy movido”, recordaba Pau cuando le diagnosticaron dislexia e hiperactividad. Y a los 16 sufrió el suicidio de su madre, a quien debe su gusto por la música. Tocó cuidar de sus hermanos, buscar trabajo y salir adelante. Lo cuenta en su biografía “50 palos” que lanzó el 8 de febrero de 2017, anunciando también que el cáncer había vuelto –apenas dos años después– y tiene que someterse a un nuevo tratamiento. Otros nos hubiéramos venido abajo. Él se vino arriba porque “después de darle muchas vueltas, llegué a la conclusión de que no iba a dejar que el cangrejo (el cáncer) me volviera a apartar de la música”. Me pregunto si todos tenemos en nuestra vida algo que amemos tanto como para no dejar que nada –ni un cáncer, ni espada, ni principados ni potestades…–, nos aparten de vivirlo.

Ni un enemigo concreto

Ahora, que empiezo de cero / que el tiempo es humo / Que el tiempo es incierto / Ahora que ya no me creo / que la vida será un sueño /Ahora que solo el ahora /
Es lo único que tengo / Ahora que solo me queda esperar / A que llegue la hora / Ahora, que ya no me importa / Que la vida se vista de negro / Porque a nada le tengo miedo / Porque a nada le tengo fe.

Él decía que el verbo luchar no es apropiado para quienes lo padecen pues no hay ni un enemigo concreto ni unas reglas claras de combate. Escogió vivir más intensamente todo el tiempo que le fuera concedido, agradecido y consciente.

Que aquí estamos de presta’o / Que el cielo está nubla’o / Que uno nace y luego muere
Y este cuento se ha acaba’o / Depende ¿de qué depende? / De según como se mire, todo depende.

Ni dramas ni víctimas ni pataletas. Solo vida. Aunque en octubre de 2018, Pau anunció que dejaría la música en 2019, hace escasas semanas nos sorprendió con más música. Con más vida. Lo anunció desde el balcón de su casa, ese lugar tan vital y tan de todos en esta pandemia:

Bonito, todo me parece bonito / Bonita la paz, bonita la vida / Bonito volver a nacer cada día / Bonita la verdad cuando no suena a mentira / Bonita la amistad, bonita la risa / Bonita la gente cuando hay calidad / Bonita la gente que no se arrepiente / Que gana y que pierde, que habla y no miente.

Pau Donés

¿Cómo se hace para elegir lo bonito? ¿Cómo se pierde el miedo a morir?, ¿quizá cuando perdemos el miedo a la vida y la abrazamos fuerte y la cuidamos y nos fiamos de ella y sentimos que somos cómplices y compañeros de camino? En este tiempo incierto que nos toca, conviviendo con la muerte a diario y bajo la amenaza de un posible contagio en cualquier gesto inocente, Pau muestra una manera de afrontarlo: sin obsesiones y sin mirar para otro lado: “Hay que perder el miedo al fracaso, a decidir y, en suma, a vivir”.

Y aquí está el secreto que hoy quería compartir: ¿qué hay que hacer para vivir como Pau Donés ha muerto? El pasado 25 de mayo nos cantaba en su último single:

Eso que tú me das / Es mucho más de lo que pido / Todo lo que me das / Es lo que ahora necesito / Eso que tú me das / No creo lo tenga merecido / Por todo lo que me das / Te estaré siempre agradecido / Así que gracias por estar / Eres lo mejor que me ha dado la vida / Todo lo que me das / Es mucho más / De lo que nunca he merecido / Eso que tú me das.

Quien sea músico, que saque un disco cuando va a morir. Quien sea pintor, que regala su mejor cuadro. Quien baile, apueste por un gran musical. Que cada uno de nosotros viva de tal manera, que dé lo mejor de sí hasta el último día, como si fuera el primero. Amén.