Sostienen los responsables de la pastoral juvenil, en mi Arquidiócesis de Monterrey, México, que los jóvenes están regresando a las parroquias, que es falso aquello de su lejanía y abandono de la Iglesia, que es una leyenda urbana.
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Los números así lo indican. Las misas con chavos están llenas, sobre todo cuando el presbítero responsable de ellas las adecúa a su cultura, con homilías, cantos y ritos atractivos para ellos. ¿Cuáles son las causas? Veamos.
En las parroquias con énfasis juvenil encuentran los jóvenes, muchas veces apenas adolescentes, respuestas a preguntas existenciales como la felicidad, la plenitud de la vida, el sentido de existir, etc. Después de la pandemia, se añade, el salir del aislamiento ha hecho que la muchachada busque nuevos caminos de espiritualidad, que no encuentra en la tecnología y en la Inteligencia Artificial.
Otra razón, menos existencial, es que algunos quieren regularizar su estatus sacramental, por lo que se han incrementado bautizos, confirmaciones y primeras comuniones juveniles. No faltan, de acuerdo a lo declarado por los sacerdotes encargados, conversiones. En Estados Unidos -no tengo el dato de mi país- el número de adultos jóvenes que decidieron abrazar el catolicismo pasó del 0.3% en 2022, al 2.9 en 2024. Una causa más es el ‘contagio’, pues los integrantes de la banda se pasan la voz, hablan bien de su experiencia, e invitan a los amigos a sumarse y vivir esta experiencia.
Es necesario considerar, también, que quienes participan en grupos, misas o retiros juveniles lo hacen para ‘ligar’. Y es que un chavo, por ejemplo, que además de estudiar y trabajar al mismo tiempo, de tener coche propio, asiste a una misión parroquial, agrega a su curriculum un dato que debe llamar la atención a cualquier chica interesada en contactar un buen muchacho.
Y desde la óptica filosófica se señala que, más allá de un despertar religioso, estaríamos ante una búsqueda de identidad, arraigo y pertenencia, un llenado de vacíos sociales, culturales y afectivos que proporcionan los grupos parroquiales.
Qué bueno, entonces, que la ‘raza’ se esté acercando a los oficios religiosos. Extraño, sin embargo, mis años de juventud, en los que la Iglesia Católica de aquella época ofrecía espacios de reflexión crítica, e invitaba a la participación política, incluso revolucionaria, como expresión de la necesaria dimensión social de la fe. Pero claro, son otros tiempos, y quién sabe si volverán.
Pro-vocación
¿Por qué miles de marroquíes han llegado, a través del mar, a las costas de Ceuta? ¿Estamos ante una ‘invasión’, como sostienen algunos medios de comunicación de todo el mundo, o ante un éxodo que busca mejores condiciones de vida? La migración siempre es un fenómeno complejo, pero es muy difícil encontrar a una persona que sale de su país porque está muy contenta en él.
