El cardenal Cobo llama a Madrid a la “unidad” ante León XIV

  • El arzobispo de Madrid presenta al Papa la Iglesia de la capital con un discurso en absoluta sintonía con las palabras pronunciadas posteriormente por el Pontífice
  • “Evangelizamos de verdad cuando suena como un conjunto”, recalca el purpurado

León XIV y José Cobo en el papamóvil

Unidad, unidad, y, después, unidad. Este ha sido el principal mensaje del cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, al dirigirse al papa León XIV esta tarde en el encuentro con la comunidad diocesana en el Estadio Santiago Bernabéu. Unas palabras muy en sintonía con las expresadas a posteriori por el Pontífice.



Con recuerdo a san Agustín, Cobo le ha confesado que “sabemos —como nos ha recordado el camino sinodal— que la Iglesia no existe para sí misma, sino para evangelizar; que es un pueblo convocado y enviado en misión, donde todos, por el bautismo, participamos de la misma dignidad y de una responsabilidad compartida”.

El purpurado ha guiado su discurso en torno a la necesaria comunión eclesial, “una comunión que, en este momento histórico, tan desgarrado y dividido, tenemos que abrazar cada vez con mayor intensidad. Así seremos una Iglesia que camina unida, que escucha, discierne y se deja guiar por el Espíritu, para ser signo e instrumento de comunión y de esperanza en medio del mundo”.

Tomando las palabras del papa Francisco, Cobo ha señalado que “queremos ser una Iglesia en salida: un hogar donde cada vocación cuente, donde la corresponsabilidad no sea una teoría sino un estilo de vida, donde la autoridad se viva como servicio y donde la misión se teja caminando juntos. Una Iglesia que se deje interpelar por la realidad y que busque, con humildad, cómo anunciar el Evangelio”.

Desde estas claves, Cobo ha afirmado querer “alzar la mirada ante los grandes retos concretos que afronta esta Iglesia en Madrid hoy”. “Para ello, más que levantar la voz, aprender a afinarla; no tanto multiplicar discursos, como dejar que nuestra vida suene a Evangelio”, ha aseverado.

León XIV en el Santiago Bernabéu

El papa León XIV durante su encuentro con la comunidad diocesana en el Santiago Bernabéu. EFE/ Ballesteros

El cardenal Cobo apuesta por contar con todos

El cardenal ha destacado ante el Pontífice la importancia y necesidad de contar con todos: los consejos de pastoral, los catequistas y los agentes de pastoral, los sacerdotes, la vida consagrada, el mundo de la educación, quienes cuidan la liturgia y sostienen espacios de oración, el mundo de la caridad y sus agentes, lo mayores, las familias y los laicos.

Y todo esto siendo consciente de que “no basta con que haya muchas voces; es necesario que cantemos juntos, que haya armonía y comunión y que la sinodalidad -el caminar juntos-, sea real y visible”. “Una Iglesia que no tema abrir procesos, donde cada realidad canta por su lado puede ser muy activa, pero no necesariamente es significativa”, ha subrayado.

En este sentido, ha recordado que “cuando aprendemos a escucharnos, cuando dejamos que el Espíritu afine nuestras diferencias y nadie pretende imponerse, entonces nace algo nuevo, algo que no se fabrica, sino que se recibe: la armonía. La Iglesia evangeliza de verdad cuando suena como un conjunto y no como una suma de solos, cuando la comunión se vuelve audible y deja entrever que es Cristo quien la sostiene”.

Cobo asegura su unidad a la Iglesia universal

La unidad no es solo en lo local, sino en lo global. “Unidos a la Iglesia universal, no queremos dejar de cantar, pero sí aprender a cantar juntos; no encerrarnos en nuestra propia voz, sino abrirnos a la fraternidad para que el Espíritu Santo componga un canto mayor que nos supera. Queremos ser un coro eclesial tan humilde y atento que se puedan oír hasta las voces más frágiles y lejanas”, ha puntualizado.

Cobo ha pedido al Papa su impulso para “ser un cántico nuevo en medio de nuestras diócesis, una presencia que no se impone, pero que atrae; que no necesita alzar la voz pero que llega al corazón de quien quiera escuchar”.

Y “quizá entonces alguien podrá reconocer, sin que haga falta que se lo expliquemos demasiado, que ese canto no nace solo de nosotros, sino de Dios, y que en Él habita una esperanza que merece la pena ser escuchada”, ha concluido el cardenal.

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