Pepe Álvarez: “UGT agradece a la Conferencia Episcopal su clara posición con la migración”

  • El secretario general de la Unión General de Trabajadores atiende a ‘Vida Nueva’ para profundizar en su encuentro con los obispos españoles
  • “La Iglesia y los sindicatos tenemos más cosas en común que diferencias”, señala

Pepe Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT)

Pepe Álvarez (Asturias, 1956) lleva desde 2016 al mando de la Unión General de Trabajadores (UGT). Una década después entra en la sede de la Conferencia Episcopal para una cumbre con los obispos con la vista puesta en la precariedad laboral. Se trata de un encuentro inédito en más de 20 años al que le acompañó su homólogo en CCOO. Sobre esta cita conversa ampliamente con Vida Nueva.



PREGUNTA.- ¿Qué valoración hace de la reunión?

RESPUESTA.- La valoración es muy positiva. El mundo en el que vivimos hace necesario que cada vez sumemos más fuerzas en todas aquellas coincidencias que tenemos, que son muchísimas. Al final estamos hablando de personas y de derechos. Desde ese punto de vista, la reunión ha sido muy productiva y, además, debe tener continuidad.

P.- ¿Se han puesto las bases para que estos encuentros sean periódicos?

R.- Más que hablar de reuniones periódicas, lo importante es que hemos acordado empezar a trabajar conjuntamente entre las organizaciones sindicales y la Conferencia Episcopal en varios de los temas que estuvieron sobre la mesa. Uno de ellos es la salud y la seguridad laboral. Está prevista una nueva ley de prevención de riesgos laborales que actualizará la actual e incorporará nuevos elementos relacionados con las nuevas tecnologías. Ahí podemos ayudarnos mutuamente. Es muy importante que las empresas entiendan que invertir en seguridad no es un gasto, sino una inversión. Cada día laborable hay tres personas que salen de casa y no vuelven. Y eso sin contar a quienes sufren secuelas o invalideces permanentes.

También hemos hablado de la situación de las mujeres en el mundo laboral. Es verdad que su incorporación al empleo ha sido muy importante en los últimos años, pero sigue produciéndose en condiciones de mayor precariedad, especialmente salarial. Las subidas del salario mínimo han ayudado a reducir la brecha, pero también han evidenciado hasta qué punto muchas mujeres ocupan los trabajos peor pagados y menos reconocidos. Estamos hablando, por ejemplo, de sectores tan importantes como la atención a las personas mayores o muchas áreas de los servicios sociales, donde el peso del empleo femenino es enorme.

Hablamos también de los jóvenes y de las enormes dificultades que encuentran para incorporarse al mercado laboral. Hay personas muy cualificadas que terminan trabajando en empleos que nada tienen que ver con su formación y, además, con salarios muy bajos. El problema de los becarios refleja muy bien esa realidad.

La UGT tiene 138 años de historia y, sinceramente, creo que quienes compartimos tantos valores humanísticos, éticos y de defensa de los derechos de las personas tenemos muchas más cosas en común que diferencias.

P.- También abordaron la cuestión migratoria…

R.- Sí. Y aproveché para agradecer a la Conferencia Episcopal y a la Iglesia española la posición clara y nítida que están manteniendo. Lo importante son las personas. Esa debe ser siempre la primera mirada, por encima incluso de las cuestiones económicas, aunque estas también existan.

P.- Lleva casi una década al frente de UGT. ¿Imaginaba hace unos años una relación tan fluida con la Conferencia Episcopal?

R.- Hay una cuestión personal de fondo: crecí en una familia cristiana, especialmente por influencia de mi madre, y eso forma parte de mí. Por tanto, esta relación no me resulta extraña; al contrario, me enorgullece poder estar haciendo este trabajo porque beneficia a las personas.

Pero más allá de eso, creo que hace unos años ni siquiera nos habríamos planteado esta posibilidad. Y ahí hay un punto de inflexión clarísimo: el papa Francisco. Francisco ha hecho que mucha gente se acerque de otra manera a la Doctrina Social de la Iglesia, una doctrina que va muy en la línea de mejorar la vida de las personas. Y, por lo que hemos visto hasta ahora, León XIV también parece moverse en esa dirección.

Unai Sordo y Pepe Álvarez visitan la Conferencia Episcopal

Unai Sordo y Pepe Álvarez visitan la Conferencia Episcopal. Foto: CEE

León XIV, encíclica y viaje a España

P.- León XIV publicará el lunes su encíclica sobre la inteligencia artificial, con las implicaciones que tiene para el mundo del trabajo. ¿Qué espera de ese documento?

R.- Esperamos mucho, sinceramente. Todos hemos redescubierto la figura de León XIII y es evidente que la elección de ese nombre tiene un significado. Cuesta muchísimo abrir un debate serio sobre inteligencia artificial y sobre todos los cambios vertiginosos que estamos viviendo. Hay cuestiones éticas, humanísticas y relacionadas con el papel del ser humano frente a la máquina que son fundamentales. Y desde el punto de vista laboral los retos son enormes. Estamos ante transformaciones de una magnitud incluso superior a las de finales del siglo XIX y principios del XX. Esto ya está generando desempleo y lo seguirá generando.

En otros momentos históricos hubo herramientas como la reducción de la jornada laboral o la eliminación del trabajo infantil, que ayudaron a amortiguar los impactos de aquellos cambios. Ahora tenemos que pensar también en cómo repartir el tiempo y la riqueza que generan las nuevas tecnologías.

La inteligencia artificial no puede quedar en manos de unos pocos. Eso es precisamente lo que está alimentando muchos de los cambios que estamos viendo en el mundo: una concentración enorme de poder y una sensación de impunidad absoluta. Algunos incluso parecen creer que pueden convertirse en semidioses. Y ahí tenemos que poner límites si queremos proteger los derechos que tanto ha costado conquistar en materia de igualdad, salud o seguridad. Esa encíclica puede ayudarnos mucho y, nunca mejor dicho, iluminarnos sobre algunos de estos desafíos.

P.- ¿Participará UGT en la visita del Papa a España?

R.- Lo estamos trabajando y creo que sí vamos a participar de alguna manera. En los próximos días veremos cómo se concreta, pero lo vivimos con muchísima ilusión. Desde el mundo sindical nunca se había esperado una visita papal como esta. Ya existía una enorme expectativa con la posibilidad de que el papa Francisco visitara Canarias, algo que habría sido un gesto de enorme valentía. Y ahora creemos que León XIV también puede ayudar mucho en este momento tan complejo y difícil que vive la sociedad.

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