Al cumplirse -este 21 de abril- el primer aniversario luctuoso del papa Francisco, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), manifestó que su legado “nos interpela de manera especial ante los desafíos que vivimos como país”.
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En un comunicado, los obispos expresaron que “en medio de la violencia, la polarización y el dolor, su llamado a construir una cultura del encuentro y a caminar como hermanos, siempre cercanos a los más vulnerables, sigue siendo una tarea urgente para todos”.
Pidieron a los feligreses “recordar con gratitud su vida que dejó una huella profunda en la Iglesia y el mundo: una Iglesia cercana, misericordiosa y en salida, con un profundo compromiso misionero, especialmente con los más vulnerables y abierta a la escucha para discernir la Voz del Espíritu”.
La visita del papa Francisco a México en 2016: “momento de gracia”
La CEM apuntó que Francisco “fue el primer Papa latinoamericano y jesuita… se definía como venido del ‘fin del mundo’; será recordado como el Papa de la Misericordia, del compromiso ecológico, de la promoción de la fraternidad, de la escucha y de una mayor participación de la mujer en la vida de la Iglesia”.
Los obispos también recordaron la visita del papa Francisco a México en 2016 que “permanece viva en nuestra memoria como momento de gracia. En sus palabras y gestos nos animó a no caer en la resignación ni en la indiferencia”.
Los llamó a “ser una Iglesia que acompaña, que consuela y que se compromete con la dignidad de cada persona, especialmente de quienes más sufren”.
“Cumplamos como él siempre quería”: mente-corazón-acción
Para concluir, llamaron al Pueblo de Dios a elevar sus oraciones por el eterno descanso del papa Francisco, “para que goce ya de la misericordia divina que tanto predicó; y a renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría, pasión y cercanía, como él nos lo enseñó”.
En todas las circunscripciones eclesiásticas del país se recordó al papa Francisco; por ejemplo en la Arquidiócesis de México, el cardenal Carlos Aguiar presidió la eucaristía, junto a sus obispos auxiliares y presbíteros, en la parroquia de la Sagrada Familia.
Ahí el cardenal Aguiar pidió para que el papa Francisco siga “intercediendo por todos nosotros para que cumplamos como él siempre quería: nuestras tareas realizarlas y que no se queden en nuestra mente, pasen al corazón y se pongan en acción“.
