León XIV recuerda a Francisco como el “discípulo misionero” que anunció el Evangelio “a todos, todos, todos”

En el primer aniversario de la muerte de Jorge Mario Bergoglio, el Papa reivindica su legado de misericordia y su papel en un “cambio de época” para la Iglesia

Audiencia del papa Francisco

León XIV ha recordado este martes, 21 de abril, a su predecesor, Francisco, en el primer aniversario de su muerte, con un mensaje dirigido al decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, en el que, desde África, donde se encuentra de viaje apostólico, ha subrayado la vigencia de su legado espiritual y pastoral, destacando su papel en un momento de transformación histórica para la Iglesia y el mundo.



“En el primer aniversario de la muerte del querido papa Francisco, su memoria está viva en la Iglesia y en el mundo”, señala el Papa en su mensaje. Asimismo, León XIV se ha “unido espiritualmente a cuantos se reunirán en la basílica Liberiana para ofrecer el sacrificio eucarístico en sufragio de mi predecesor”.

“La muerte no es un muro, sino una puerta que se abre a la misericordia que el papa Francisco anunció incansablemente”, ha recordado el pontífice, recordando que a Jorge Mario Bergoglio “el Señor lo llamó a sí el 21 de abril del año pasado, en el corazón de la luz pascual”.

Tal como ha señalado León XIV, Francisco “fue sucesor de Pedro y pastor de la Iglesia universal en un tiempo que ha marcado y sigue marcando un cambio de época”. Un tiempo que, subraya, supo leer con lucidez, ofreciendo “un testimonio valiente”.

Los frutos del testimonio de Francisco

“Su magisterio fue vivido como discípulo-misionero, como le gustaba decir”, ha continuado, destacando que hasta el final “permaneció discípulo del Señor, fiel a su bautismo”. En particular, ha recordado su impulso evangelizador: “anunciando el Evangelio de la misericordia ‘a todos, a todos, a todos’”.

León XIV en la residencia ancianos Angola

León XIV visita una residencia de ancianos en Angola

“Los frutos de su testimonio”, señala León XIV, “han tocado el corazón de tanta gente, hasta los confines de la tierra”, especialmente “ese último ‘viaje’ que fue su enfermedad y su muerte”.

Para León XIV, Francisco “recogió la herencia del Concilio Vaticano II y animó a la Iglesia a estar abierta a la misión”. Una Iglesia que, en definitiva, “custodia de la esperanza del mundo”.

“Todavía resuenan sus exhortaciones”, ha apuntado: “misericordia, paz, fraternidad, olor a oveja, hospital de campaña”. Expresiones que, según León XIV, remiten a “un lenguaje nuevo que anuncia el mismo Evangelio de siempre”.

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