‘Incluso uno solo de estos pequeños’. Ese es el título del primer mensaje de León XIV como papa para la 112a Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el próximo 27 de septiembre. Con estas palabras, surgidas del evangelio de Mateo, el pontífice pone el foco en los menores extranjeros.
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Tal como ha anunciado hoy el Vaticano, el Papa “desea expresar la atención de la Iglesia hacia los menores implicados directamente en la experiencia migratoria, recordando el deber de acoger a cada uno de ellos como nos enseña el Evangelio”.
“No es la primera vez que los pontífices se pronuncian magisterialmente sobre esta cuestión”, continúa el comunicado de la Santa Sede, “pero el actual escenario migratorio plantea nuevos desafíos que amenazan seriamente los derechos y la dignidad de los más pequeños, por lo que se requieren respuestas urgentes y eficaces”. Y es que, tal como subraya el Vaticano, “no se trata de debatir sobre números o porcentajes, porque “incluso uno solo” es un valor supremo”.
Un tema tocado por Francisco
Este anuncio llega justo una década después de que, en 2016, el papa Francisco dedicara su mensaje para la Jornada del Migrante y del Refugiado a este tema. ‘Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz’ era el tema de su mensaje, que ahora retoma León XIV.
“Son principalmente los niños quienes más sufren las graves consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales”, escribía entonces Francisco recordando al mismo tiempo que “la carrera desenfrenada hacia un enriquecimiento rápido y fácil lleva también consigo el aumento de plagas monstruosas como el tráfico de niños, la explotación y el abuso de menores y, en general, la privación de los derechos propios de la niñez sancionados por la Convención Internacional sobre los Derechos de la Infancia”.
“Los niños constituyen el grupo más vulnerables entre los emigrantes porque… no tienen voz; la precariedad los priva de documentos, ocultándolos a los ojos del mundo; la ausenciua de adultos que los acompañe impide que su voz se alce y sea escuchada”, lamentaba el pontífice argentino.