Edgar Peña Parra: de sustituto de la Secretaría de Estado a nuncio en Italia

León XIV ‘premia’ al ‘jefe de gabinete’ de Jorge Mario Bergoglio con la gestión de la embajada de referencia para la Santa Sede

edgar peña parra

Edgar Peña Parra, hasta ahora sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, es el nuevo nuncio apostólico en Italia y la República de San Marino. Así lo recoge el Bollettino del Vaticano. León XIV continuaría así con la paulatina renovación de la Curia dentro de su primer año de pontificado, a la vez que respalda la gestión del diplomático venezolano, puesto que le destina a una de las embajadas eclesiales más relevantes.



Lo cierto es que Peña Parra ha sido durante la última década una de las figuras clave en el engranaje vaticano, como ‘ministro de la Presidencia’ del papa Francisco. En este tiempo, entre otros cometidos, no solo ha sido el responsable de aterrizar la reforma de la Curia promovida por el papa Francisco que se materializó en la constitución apostólica ‘Praedicate Evangelium’. Jorge Mario Bergoglio confió en él una de las mayores crisis institucionales y financieras que ha afrontado la Santa Sede: el caso ‘Becciu’.

Interlocución y gestión

Quienes han trabajado mano a mano con el nuevo nuncio en Italia, subrayan su papel en la gestión cotidiana del día a día del Vaticano, así como la interlocución directa que siempre mantuvo con Francisco, lo que permitió abordar con discreción y contundencia los no pocos baches que el Papa argentino tuvo que afrontar a medida que levantaba alfombras de sacristías y despachos.

Edgar Peña Parra, en Sevilla

Peña Parra tuvo que afrontar el viacrucis judicial vinculado a la fraudulenta compraventa de un edificio en Londres, que salpicó de lleno a su predecesor en el cargo, el cardenal defenestrado Angelo Becciu. Si en un primer momento se llevó a presentar a la Santa Sede como sospechosa de haber sido cómplice de una operación punible, el trabajo del sustituto de la Secretaría de Estado permitió, no solo demostrar que el Vaticano fue víctima de esta trama inmobiliaria, sino que además pudo recuperar parte del dinero que se estafó a la Iglesia.

Tras este tiempo de entrega curial, el arzobispo venezolano recupera ahora su perfil más diplomático, que ya había desarrollado previamente como nuncio en Pakistán y Mozambique. Con 66 años, se pone al frente de la Nunciatura de Italia, sabedor de la complejidad intrínseca de las relaciones Iglesia-Estado, siendo el tercer nuncio no italiano que aborda este desafío, con lo que implica que un extranjero asuma este rol, igual que le sucedió en la Secretaría de Estado.

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