Cobo, en San Isidro: “Cristo no tiene una ideología ni mira por el pasaporte”

El cardenal arzobispo preside la fiesta del patrón de la capital, subrayando que el viaje de León XIV es una invitación a “ir más allá de nuestras trincheras”

El cardenal José Cobo, en la misa de San Isidro 2026. Foto: Jesús G. Feria

El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, hizo hoy un llamamiento a los católicos a “ser misioneros de esta savia que es Jesucristo, que nos invita a crear un mejor ciudad que abrace a todos”. Así lo expresó al finalizar la eucaristía en la pradera de San Isidro, con motivo de la fiesta del patrón de la capital, en el envío a una representación de los más de 18.000 voluntarios que harán posible el viaje de León XIV a España.



Con esta invitación y la bendición final, el purpurado remataba una multitudinaria misa que presidió en una mañana primaveral. “Es una alegría poder estar juntos”, inició la homilía en la que hizo elogio de esta solemnidad como punto de encuentro para la familia, los amigos, los vecinos y la comunidad cristiana “desde lo sencillo como una tortilla compartida, un paseo, un chotis”.

Un Madrid mestizo

“Lo que hacemos es celebrar un vecino bautizado y que vivió y trabajó entre nosotros: bautizado, esposo y padre, hecho de tierra y de cielo, quizá venido de lejos, pero profundamente injertado en la vida de un Madrid “vivo, mestizo y, cómo no, siempre lleno de sorpresas”.

El purpurado se preguntó cuáles son hoy las necesidades de los madrileños: “¿Necesitamos más ruido o más alma? ¿Más enfrentamiento o más vecinos capaces de mirarnos unos a otros como hermanos? ¿Más soledades o más abrazos?”.

Unidos en lo esencial

“Aunque algunos quieran gritarnos o desenraizarnos, seguimos siempre teniendo vínculos, y somos una familia unida a Cristo”, remarcó el purpurado que reivindicó una Iglesia y una sociedad en la que estemos “unidos en lo esencial”. “La unidad no es uniformidad”, sentenció.

El cardenal José Cobo, en la misa de San Isidro 2026. Foto: Jesús G. Feria

El cardenal José Cobo, en la misa de San Isidro 2026. Foto: Jesús G. Feria

“Cristo no funda un club, no tiene una ideología, no nos mira por el barrio donde vivimos, por el pasaporte o por el DNI”, aseveró Cobo. Es más, subrayó que Jesús de Nazaret “reúne a toda la humanidad sin muros, sin divisiones, y nos recuerda, aunque a veces nos cueste, que, entre nosotros, circula una misma savia: el amor de Dios”.

Desde ahí, planteó que, “cuando nos alejamos de Cristo, de la oración, de los sacramentos, del amor concreto y del cuidado a los más vulnerables, empezamos a secarnos por dentro y a generar enemistades”.

Sin alma y sin silencio

Así, criticó que hoy hay “mucha opinión, mucho ruido, mucha agitación, pero pocas raíces, mucha conexión digital y mucha desvinculación humana, y mucho sufrimiento”. “Vivimos demasiadas cosas sin alma, sin silencio, sin Dios, y entonces nos cansamos pronto, nos vaciamos y perdemos el rumbo”, reflexionó el purpurado.

De la misma manera, señaló que “cuando Dios ocupa el centro, la vida no se aleja de la realidad, entra profundamente en ella”.

Un grupo de jóvenes, en la misa de San Isidro 2026. Foto: Jesús G. Feria

Un grupo de jóvenes, en la misa de San Isidro 2026. Foto: Jesús G. Feria

Por ello, expuso abiertamente en la homilía que “Madrid necesita muchos ‘Isidros’ e ‘Isidras’, personas que, sin hacer ruido, construyen los barrios, los pueblos, personas que hablan de respeto y de esperanza, personas que siguen llevando la vida de sus vecinos y que animan a la gente desde tantas parroquias, colegios y familias cristianas”.

Presencia de la comunidad

Esta propuesta llevó al arzobispo de Madrid a poner en valor la presencia de la comunidad y de la cultura del encuentro: “Vivimos tiempos de enfrentamiento, de demasiada polarización. Parece que, para defender las ideas, hay que chillar más que nadie o golpear a las personas, nos cuesta escuchar, dialogar y discrepar sin descalificar”. “Con facilidad reducimos al otro a una etiqueta o a un bando”, alertó.

Es en este punto cuando presentó la vista de León XIV a la ciudad como una invitación a “ir más allá de nuestras trincheras y volver a la unidad en lo fundamental, que nace de Cristo”. “Su visita será una Buena Noticia, no solo para los creyentes, sino para muchas personas que nos miran y que verán en nosotros el rostro de la Iglesia”. Por eso, comentó que “preparar su venida no es solo organizar actos, es preparar el corazón”.

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