No se han salido del sendero de la vida a pesar de las numerosas tentaciones que se les han presentado, pues son fieles discípulos de Jesús, y eso les ha infundido la gracia y les inspira a seguir anunciando la Buena Noticia de Cristo Resucitado.
Contemplando la fe ferviente del pueblo cubano y, conociendo los obstáculos que limitan su vida diaria, me impresiona ver cómo los fieles viven tan esperanzados y aportando sus dones a la construcción del Reino de Dios.