Luis Argüello, durante la Semana Santa de Valladolid. Foto: Archidiócesis de Valladolid
Un mes y medio después de su anterior pronunciamiento en redes sociales, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha roto su silencio virtual con algo más que un post en X. Y lo hace para vincular lo que califica como tres «desahucios» que «están de actualidad»: la crisis de la vivienda, a propósito del caso de la jubilada Mari Carmen Abascal; la encrucijada de Ceuta, y la campaña de Moncloa para promover el aborto.
El también arzobispo de Valladolid da a conocer esta reflexión tan solo 24 horas antes de que se celebre en Madrid la primera reunión del curso de la Comisión Permanente de los obispos.
Para el pastor, “los tres asuntos reclaman diálogo sereno y grandes acuerdos”. Ante este contexto, Argüello llega a exponer que “nos encontramos ante un ‘cuarto desahucio’”: “La razón y la voluntad de acuerdo por la defensa de la dignidad humana y el bien común parecen haber sido expulsados de nuestra casa común”.
“Ante estos tres tipos de desahucios, la argumentación ética varía de forma interesada”, expone Argüello. El arzobispo critica que, por un lado, se lleve a cabo una “defensa a ultranza del derecho a decidir del propietario o de la embarazada, si la decisión es legal, sin tener en cuenta a quien sufre las consecuencias”. Por otro, deja caer que, a la par, se rechace “la libre decisión, aunque sea legal y confirmada por un juez, pues afecta a personas que deben ser tenidas en cuenta por encima de la decisión del propietario”.
A partir de ahí, expone que “en el caso del “desahucio” de los ocupantes de Ceuta, algunas propuestas, para que sea inmediato, animan a prescindir de la legalidad y quieren cerrar los ojos ante aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”. “Otras propuestas se niegan a ver que muchos ceutíes también son víctimas de la crisis humanitaria desencadenada por el éxodo-invasión-ocupación”, relata el arzobispo.
Con estas premisas, el presidente de los obispos analiza cada una de las tres cuestiones que se encuentran en el debate público.
Sobre la vivienda, Argüello considera que “hay cierto acuerdo, emocional más que moral, sobre el “caso Mari Carmen”, convertido en bandera, y desacuerdo legal, manipulación ideológica y conflicto político y social sobre las causas y las posibles soluciones a este grave problema”. A partir de ahí, el arzobispo reivindica el “nuevo contrato social” que empresarios y trabajadores presentaron como deseo ante León XIV en el Movistar Arena, durante su viaje a Madrid.
Con relación a Ceuta, el presidente del Episcopado hace suyo el dolor de los ceutíes por la falta de “normalidad” y relata cómo ellos y un gran número de españoles “desean un desahucio rápido y total de los que han entrado en la ciudad como “okupas”. También se hace eco de la situación de los migrantes. Así, habla de “una crisis humanitaria —física, psicológica y moral— que afecta a todos, inmigrantes y ceutíes”. En cualquier caso, desde su punto de vista, esta crisis “no es primariamente migratoria”. Con estos elementos, reclama un “acuerdo nacional” para ayudar a los ceutíes y un “pacto de Estado y europeo” en materia migratoria que incluya a los países de origen, combata las mafias, regule los flujos y garantice una acogida digna, “dignidad que no se pierde al atravesar la frontera”. “Si la actual situación de natalidad continúa, en pocos años Europa competirá por el inmigrante escaso”, advierte Argüello.
Sobre el aborto, al que tacha de “desahucio del vientre materno” con “consecuencias irreversibles”, arremete contra la “campaña moralista del Gobierno”. Hoy mismo, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha anunciado que el Ejecutivo impulsará el aborto farmacológico en Atención Primaria para facilitar su acceso, mientras que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha avanzado un decreto para garantizar información “veraz” sobre la interrupción voluntaria del embarazo y combatir así los “bulos”.
Frente a ello, el arzobispo de Valladolid recuerda que “la ciencia demuestra que en el seno de una mujer embarazada hay un ser humano, un hijo, distinto de ella, sobre el que no puede decidir sin plantearse la moralidad de esa decisión”.
Tres tipos de desahucios están de actualidad: de la vivienda, de Ceuta y del vientre materno. Los tres reclaman diálogo sereno y acuerdos. Entonces nos encontramos ante un cuarto desahucio: la razón y la voluntad de acuerdo parecen haber sido expulsados de nuestra casa común. pic.twitter.com/Edp139eKl3
— Mons. Luis Argüello (@MonsArguello) September 28, 2026
Por ello, reclama “ayuda social, laboral y de vivienda, y apoyo pleno” para las mujeres embarazadas. Argüello reconoce que “habrá casos de un gran conflicto ético, pero nunca podrá justificarse la solución en un derecho legal que niega al hijo la vida, en cuya dignidad se fundamentan todos los derechos”. “La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional; es una meta de civilización”, sentencia, parafraseando el discurso de León XIV en las Cortes el pasado julio.