Durante el rezo del ángelus, el Papa reflexionó sobre la necesidad de perdonar “sin medida” y define la gratuidad como la mejor regla para la convivencia humana
León XIV durante el rezo del ángelus. Foto: EFE
El papa León XIV se ha asomado este domingo a mediodía a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para presidir el rezo del ángelus ante los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro. En su alocución previa a la oración mariana, el pontífice ha reflexionado sobre el Evangelio del día para abordar “un valor fundamental de la vida cristiana: el perdón”.
Tras la oración, el Papa ha querido recordar el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos y todas las víctimas que provocaron, una ocasión, para el Papa, para rezar por la paz. El pontífice saludó, como es habitual, a algunos grupos y a los peregrinos presentes en Roma.
En su comentario a las lecturas del domingo, el Papa ha recordado que el propio Jesús enseñó y atestiguó el perdón hasta en la cruz, momento en el que oró por sus perseguidores diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Durante su comentario del texto bíblico, el Obispo de Roma se ha detenido en el diálogo entre Cristo y el apóstol Pedro, quien pregunta al Maestro: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”. El Papa ha explicado que, aunque el número siete simboliza la plenitud en la Biblia y revela de por sí “un corazón generoso”, la respuesta de Jesús va mucho más allá al afirmar: “No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Para León XIV, esta invitación de Cristo significa que se debe perdonar “más allá de todo límite, sin medida”.
Para ilustrar esta enseñanza, el pontífice ha hecho referencia a la parábola del siervo que, tras haber sido perdonado por su señor de una deuda imposible de pagar por “pura misericordia”, fue castigado severamente al no mostrar “la misma piedad hacia uno de sus compañeros”. A partir de este relato evangélico, el Papa ha subrayado que “el don y el perdón son la base de nuestra existencia”.
Además, ha incidido en que todo nos es dado por Dios por puro amor, deduciendo que “la gratuidad, que es la fuente de nuestra propia vida, es también la mejor regla para nuestra convivencia”. León XIV ha lanzado una severa advertencia sobre la falta de misericordia en el día a día al asegurar que el perdón resulta indispensable, ya que “sin él no se puede vivir en paz”. De lo contrario, ha continuado el Papa, “tarde o temprano, en el corazón y entre las personas, surgen conflictos, acusaciones, rencores y venganzas que destruyen las relaciones, dividen a las familias y desencadenan guerras”.
Finalmente, el Papa ha expresado que “sólo el perdón libera y devuelve la luz”, actuando como “un viento favorable” que “disipa incluso las nubes más densas, hasta que vuelve a dejarnos ver el sol”. El pontífice ha puesto como ejemplo la propia experiencia de san Pedro, quien tras negar a Jesús experimentó un encuentro con el Resucitado marcado por una caridad “que olvida y sana”, lo cual supuso para él “la confirmación de su misión”.
Antes de concluir su discurso para dar paso al rezo mariano, León XIV ha pedido a la Virgen María que ayude a todos a perdonar siempre, “incluso cuando resulte difícil dar el primer paso”, y a difundir con constancia “la luz serena y sanadora del amor que vence al odio y desarma todo rencor”.