El Papa reivindica en el ángelus la corrección fraterna: “Hablar mal no soluciona nada”

El Papa pide afrontar los conflictos “de tú a tú” y convertirlos en oportunidades de crecimiento antes de reclamar, tras el rezo de la oración mariana, el fin de la violencia en Ucrania

León XIV durante el ángelus
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León XIV ha reivindicado este domingo un arte que, según reconoce, los propios cristianos han ido olvidando: decirse las cosas a la cara. Durante el ángelus, el Papa ha presentado la corrección fraterna como una de las formas más concretas de vivir el mandamiento del amor y ha advertido frente a una alternativa mucho más sencilla, pero también mucho menos fecunda: instalarse en la queja o hablar mal de los demás.



“Los lamentos y el hablar mal son más fáciles, pero no soluciona nada, paralizan muchas situaciones”, ha advertido el Papa.  Frente a ello, el Evangelio propone, según León XIV, una libertad capaz de abordar los conflictos sin romper las relaciones. Así, el Papa ha partido de las palabras de san Pablo —“amarás al prójimo como a ti mismo”— para detenerse en una imagen que atraviesa también el Padrenuestro: la de la deuda.

“Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo”, ha recordado. Jesús, ha explicado, enseña a pedir perdón por nuestras deudas, pero existe una que nunca termina de saldarse: la del amor hacia los demás. “Es la deuda de un amor mutuo. Toda la atención, el cuidado y el bien que hemos recibido nos hacen más libres y responsables”, ha afirmado.

Primero, hablar “de tú a tú”

La primera es la corrección fraterna, que León XIV ha definido como “un arte delicado y muchas veces olvidado”. Y ha insistido en que exige dos elementos que no siempre resultan fáciles de combinar: franqueza y gradualidad. “Hablarse con franqueza, de tú a tú. Después, si es preciso, entre dos o más personas. Así, finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad”, ha explicado.

En este sentido, la lógica no es señalar al otro ni ganar una discusión, sino conseguir que aquello que podría terminar separando se convierta en una posibilidad de avanzar juntos. “Significa transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento”, ha señalado.

Y es que, para el Papa, ahí está precisamente la diferencia entre la corrección y la murmuración: una intenta resolver aquello que duele; la otra únicamente lo mantiene vivo. “El Evangelio, sin embargo, nos educa en la libertad y la caridad”, ha resumido.

Aprender también a ponerse de acuerdo

La segunda forma de amor fraterno propuesta por León XIV pasa por algo aparentemente más sencillo: ponerse de acuerdo. No solo para resolver un conflicto, sino también para rezar juntos. El Pontífice ha recordado las palabras de Jesús: “Si dos de vosotros se unen en la Tierra para pedir algo, mi Padre, que está en el cielo, se lo concederá”.

“Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos”, ha advertido León XIV. Frente a esto, ha recordado que los cristianos están llamados a reconocerse como “hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor”.

Ataque ruso nocturno contra una zona residencial en Odesa, Ucrania

Ataque ruso nocturno contra una zona residencial en Odesa, Ucrania. Foto: EFE

“Poner fin a la destrucción” en Ucrania

Tras el rezo del Ángelus, León XIV ha vuelto a dirigir su mirada hacia Ucrania, después de los últimos ataques contra una población que, ha lamentado, “durante años ha vivido bajo la angustia y el miedo”. “Animo a poner fin a la violencia, a poner fin a la destrucción, a abrir los corazones al diálogo y a la paz”, ha reclamado.

El Papa ha extendido finalmente su petición más allá del conflicto ucraniano y ha invitado a rezar por todos los escenarios de guerra abiertos actualmente. “Elevamos nuestra oración al Señor para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo”, ha concluido.

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