España

España, una campeona en valores

| 24/07/2026 - 04:30





Domingo 19 de julio, en Nueva York, Estados Unidos. Una fecha y un lugar que ya quedarán grabados para siempre en la memoria colectiva de este país. Y es que, ese día, España se impuso 1-0 a Argentina en la final del Mundial de Fútbol.



Así, lo que parecía irrepetible, volvió a ocurrir, pues fue el 11 de julio de 2010 cuando La Roja se bordó en el pecho la primera estrella mundial al vencer también 1-0 a Holanda en Johannesburgo, Sudáfrica.

El colectivo se impone sobre los egos

Transcurridos unos días y llegada la hora del análisis, la mayoría coincide en destacar que este es el triunfo de un equipo con valores y en el que el colectivo se impone sobre los egos. Además, otros ponen la balanza la fe de algunos de los componentes del equipo, como Ferran Torres o Rodri Hernández.

Aunque, ahí, el gran referente es el seleccionador, Luis de la Fuente, quien siempre que puede comparte lo importante que es Dios para él en su vida. Un testimonio, por cierto, que no se queda en las palabras, sino que se encarna en un compromiso real.

Bien lo sabe el padre Ángel, presidente de Mensajeros de la Paz y párroco de San Antón, en Madrid, donde atiende las 24 horas del día a todo tipo de personas vulnerables. Como detalla a Vida Nueva, “suelo estar en contacto por él y, ya antes del Mundial, habíamos quedado en que, cuando terminara, vendría a la parroquia como voluntario a servir desayunos a quienes carecen de un techo. Estoy seguro de que se presentará uno de estos días”.

“Buen día, padre, aquí desde Dallas”

En uno de sus últimos mensajes, nada más ganar a Francia en semifinales y antes de viajar a Nueva York para la cita definitiva, el seleccionador le envió un audio más que especial y que comienza así: “Buen día, padre, aquí desde Dallas, y buena tarde desde España”.

A continuación, el seleccionador pedía “que Dios nos siga protegiendo, cuidando, iluminando y orientando. El manto de la Virgen es muy poderoso y nos da mucha tranquilidad y seguridad. Un abrazo muy fuerte. Gracias por tenernos presentes en sus oraciones. Yo también rezo por todos nosotros. Que Dios nos bendiga a todos”.

Por todo ello, el padre Ángel aplaude “los valores de esta Selección, que ha hecho un campeonato precioso, pero que, sobre todo, al contrario de lo que hacen quienes a veces nos enfrentan, nos ha unido como sociedad cada vez que jugaba”.

El templo, abierto para ver los partidos

Algo que él ha ido viendo de primera mano en cada partido, en el que han abierto las puertas de San Antón a quienes quisieran ver el fútbol con ellos en una pantalla grande: “Todos los días ha venido mucha gente, pero en la final fue algo increíble”.

El ambiente “fue único, muy bonito, y en general aprecio que el país ha dado un ejemplo ante el mundo entero y que la España que se ha visto con León XIV es la misma que ahora ha arropado a la Selección”.

Ferrán Torres, en la final del Mundial 2026. Foto: FIFA Media Hub

Unidad, alegría compartida, ilusión a raudales… Todo eso es lo que se ha plasmado estas semanas, pero “lo mejor es que esos mismos valores de fraternidad los hemos demostrado en los malos momentos, como la Dana de Valencia o el accidente de tren de Adamuz. Ahí también se ha visto lo mejor de esta sociedad, en la que una mayoría quiere vivir y convivir, más allá de las polémicas”.

“Estamos en manos de la juventud”

Además, “cada vez está más claro que estamos en manos de la juventud. En la Selección, estamos ante un equipo muy joven. Hay un relevo generacional que, espero, poco a poco se vaya haciendo realidad también en las instituciones políticas y religiosas. Hay mucha gente buena, con el corazón limpio y con ganas de vivir”.

Algo clave “en un tiempo en el que hay mucha soledad. En Mensajeros de la Paz lo vemos a diario y, por ello, hemos creado una fundación para hacer frente a este fenómeno. Hablando con muchas personas, me cuentan lo mucho que les acompaña seguir el deporte a través de la radio o la tele.

Así, “mucho mejor que con pastillas o con alcohol, se puede combatir la soledad con la oración, pero también con el deporte, que nos puede regalar mucha alegría”.

El deseo tan grande de reconocer un vínculo

También comparte su alegría con Vida Nueva el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello: “La trayectoria de la Selección en el Mundial ha puesto de manifiesta valores implícitos de nuestra vida social. Por una parte, el deseo tan grande de reconocer un vínculo, un punto de unidad, un motivo para saltar y abrazar, para gritar y llorar”.

Además, “está la necesidad de experimentar pertenencia. Somos personas con raíces y los vínculos se expresan en la experiencia de pertenecer a alguien, a un sitio, a una nación, a un proyecto histórico”.

Rodri Hernández, MVP del Mundial. Foto: EFE

De ese modo, para el arzobispo de Valladolid, “vínculo y signo de pertenencia han brillado de una forma especial. Quizás podríamos decir también que exagerada. Ese deseo de vestir la camiseta y esos gritos expresando ese sentimiento son motivos fuertes. Por eso, necesitan ser transformados en virtud”.

Sacrificio, trabajo en equipo…

En ese afán, Argüello cree que “la Selección ha sido una gran referencia, con virtudes como la importancia del sacrificio, el trabajo en equipo y ocupar cada uno su puesto, reconociendo capacidades y límites; es decir, formas de ofrecer servicios a los demás”.

Así, para el presidente del Episcopado, esos valores se han mostrado “al saber reconocer las reglas del fútbol, incluso cuando nos enfrentamos a otros equipos que de alguna manera parecen no respetar las reglas en algún momento”.

Entonces, surgen “fuertes gritos de reprobación, pues el juego en equipo significa reconocer el sitio de cada cual y respetar las reglas y al contrario”.

Lo que hace fecundo el espectáculo

De hecho, “no habría competición si no hubiera varios equipos, y no habría partidos sin dos contendientes. Así, la diferencia entre ambos es lo que hace fecundo un espectáculo que mueve los corazones y les llena de emoción, por la victoria o por la derrota”.

En el caso de este segundo entorchado mundial de España, está claro que “nos llena de alegría. Ojalá que también sea una oportunidad de pasar de la emoción a la virtud de reconocer vínculo, pertenencia y proyecto compartido”.

Por su parte, Arturo García, obispo auxiliar de Valencia, abre su corazón y deja que este hable en voz alta: “Qué bonito que el equipo de España y su entrenador ofreciesen su triunfo a 47 millones de españoles. Ha sido como un regalo para todos”.

Un ejemplo contra la polarización

Además, el prelado se queda “con la deportividad y fraternidad con que han actuado. Son un ejemplo contra la polarización, la violencia y el egoísmo, que son una tentación en nuestra sociedad”.

Gracias por su trabajo en equipo, fraternidad, alegría, esfuerzo, generosidad, y con la presencia de la fe en las declaraciones del entrenador y de algunos de los jugadores. ¡Muchas gracias a este equipo ganador de España!”, cierra el pastor.

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