Este domingo 19 de julio, en Nueva York, España y Argentina disputan la final del Mundial. No será un partido más para Tomás Guasch, histórico periodista deportivo (actualmente en la Cope, ha pasado por la SER y por cabeceras como El Mundo Deportivo, As o Marca) que ha analizado decenas de miles de partidos.
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Sin duda, este será especial… Como el del 11 de julio de 2010, cuando La Roja se bordó en el pecho la primera estrella mundial al vencer a Holanda en Johannesburgo, Sudáfrica.
Multitud hacia el campo del River Plate
De ese Mundial tiene un recuerdo único: “En la ronda de clasificación, Argentina corría el riesgo de quedarse fuera. Jugaba un partido decisivo en Buenos Aires, en el campo del River Plate. Me enviaron a cubrirlo y estaba fascinado por la muchedumbre que iba al campo”.
Entonces, “divisé una iglesia y sentí que debía pasar. Allí me encontré con un sacerdote que contemplaba el espectáculo… Luego supe que ese cura al que pudimos saludar era Jorge Mario Bergoglio, el arzobispo de Buenos Aires. Y, solo tres años después, ¡el papa Francisco!”.
En lo espiritual, Guasch reconoce que “los argentinos nos ganan por goleada. Esa devoción popular es única y se trasmite de generación en generación, de los mayores a los niños, con una naturalidad y un convencimiento que son propios de toda América Latina y que a nosotros, hoy, nos queda muy lejos”.
De la seriedad de De la Fuente a la naturalidad de su madre
Una opción sería rezar por la victoria, lo que harán millones de argentinos y de españoles… Así que “a Dios le metemos en un lío”. En ese sentido, el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ferviente católico, ha dejado claro que “rezo todos los días, pero no le pido que España gane. No sería justo”.
En ese sentido, el periodista de Cope, fiel a su estilo, prefiere tomárselo con humor: “Con lo que rezaba mi madre por su Real Madrid… Y presumía de ello. Si el equipo metía un gol, ella sonreía y me decía: ‘¿Ves?’. De la Fuente es muy serio en ese aspecto, pero a veces está bien hacer partícipe a la fe de lo más terrenal de nuestras vidas, como pueda ser un partido de fútbol”.
El propio Guasch se reconoce “creyente, pues lo he mamado en mi familia y, desde la niñez, en el Colegio Jesús, María y José, de la Sagrada Familia, en Barcelona”. Desde el principio, “siempre he estado encaminado hacia la verdad, así que, durante el resto de mi vida, trato de desviarme solo lo justo”, añade entre risas.
Los ejemplos de Keylor Navas, Kaká o Falcao
Junto al de De la Fuente, “cuyo testimonio de fe tiene mucho mérito en la España en que vivimos”, apunta otros nombres cuyas creencias son notorias, “como Keylor Navas, Kaká o Falcao”.
Y, en la época anterior, en la que él empezó a forjarse como periodista, “aún se vivía con más naturalidad. Recuerdo que, en el antiguo Camp Nou, había una capillita con una talla de la Virgen de Montserrat… Y todos los jugadores, tanto los del Barcelona como los visitantes, pasaban por ella”.
Dando por hecho que “no todos serían de ir misa”, lo cierto es que, “cuando llega el momento de la verdad, como un partido importante y en el que te encuentras en un aprieto, acabas donde acabas… Y no hay otra. Así que pasaban todos por la capilla, incluidos Cruyff y Maradona”.
El encuentro entre Gaspart y el capellán del Sporting: “Esto es trampa!”
Echando atrás la mirada, Guasch nos cuenta otra divertida anécdota: “Recuerdo una final de Copa, en 1981, entre el Barça y el Sporting de Gijón. Se jugaba en el Vicente Calderón, en Madrid. Joan Gaspart, directivo que luego acabaría siendo presidente culé, estaba tan nervioso que se fue del palco y se fue, como me dijo, ‘a rezar’”.
Pero, en estas, “se encontró con el capellán del Sporting y empezó a gritar en broma: ‘Esto es trampa!’. Claro, sabía que la oración del cura tenía más fuerza de la suya… Al final, entre risas, acabaron abrazados”.
Historias propias “de otro tiempo, cuando los jugadores eran del pueblo y, como en la sociedad de su época, muchos eran creyentes. Hoy en día, por estadística, imagino que ocurrirá lo mismo, habiendo menos practicantes en un país en el que la religiosidad ha descendido”.
A misa en San Sebastián con Rafa Marañón y Nando Molinos
Eso sí, “no olvidaré cosas que viví, como cuando cubría los partidos del Español y, jugando en San Sebastián, fui a misa de diez con Rafa Marañón y Nando Molinos, dos de los mejores jugadores del equipo. Entonces, era algo normal. Los partidos se jugaban en su mayoría en domingo y los futbolistas buscaban huecos libres para salir del hotel y celebrar su fe”.
De cara al partido del domingo, rece o no, Guasch apela a la prudencia: “Espero que ganemos, pero ojo, que Argentina es la actual campeona y repite en la final”.
