Gesto público de la HOAC frente a la catedral de la Almudena. Foto: HOAC
Más de 200 trabajadores cristianos reclamaron ayer por la tarde frente a la catedral de la Almudena que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico se pongan al servicio de la dignidad humana, el trabajo digno y el bien común.
Como recoge Abraham Canales en Noticias Obreras, este gesto público se produce en el marco de los Cursos de Verano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que se celebran del 20 al 26 de julio en el Colegio Mayor Universitario Marqués de la Ensenada de Madrid bajo el lema ‘Tejer comunidad en la era digital: el compromiso por el bien común’.
¿El objetivo de la HOAC? Trasladar a la sociedad uno de los principales subrayados de estas jornadas: el futuro no puede quedar en manos de los algoritmos ni de los intereses económicos, sino que debe construirse desde la participación de las personas trabajadoras y el cuidado de la vida.
“El verdadero progreso no depende únicamente de los avances tecnológicos, sino de las decisiones éticas, sociales y políticas que tomemos como sociedad”, afirma el manifiesto leído al término de la representación, en la que el movimiento especializado de Acción Católica denunció los riesgos de una inteligencia artificial sometida exclusivamente a la lógica del beneficio.
Inspirado en la escena de ‘Las espigadoras’, de la zarzuela ‘La rosa del azafrán’, el gesto puso en el centro el trabajo y el protagonismo de las mujeres trabajadoras. La representación mostró la irrupción de la inteligencia artificial alterando la vida cotidiana y el trabajo para concluir proponiendo una integración de la tecnología al servicio de las personas, del trabajo digno y del cuidado de la creación.
Durante la lectura del manifiesto, la organización de trabajadores cristianos recordó que la inteligencia artificial puede “generar nuevas desigualdades, precarizar el trabajo, sustituir relaciones humanas por algoritmos y convertir a demasiadas personas en descartables”.
Citando la encíclica ‘Magnifica humanitas’, de León XIV, la HOAC subrayó que “la dignidad inviolable de toda persona debe ser el criterio desde el que valorar todo desarrollo científico y tecnológico” y defendió que “la tecnología solo será verdaderamente inteligente cuando esté al servicio de la humanidad y del bien común”.
Asimismo, la HOAC reivindicó que “el trabajo no puede reducirse a productividad, eficiencia o beneficio”, porque constituye “participación en la obra creadora de Dios, fuente de dignidad, de relaciones, de cuidado y de esperanza”.
Durante la lectura del manifiesto, la HOAC expresó su compromiso de acompañar la vida del mundo obrero y del trabajo, especialmente de quienes sufren la precariedad y la exclusión; denunciar cualquier uso de la tecnología que atente contra la dignidad humana y promover un desarrollo orientado al bien común.
También la HOAC hizo un llamamiento a las administraciones públicas, a las empresas, a las organizaciones sindicales y al conjunto de la ciudadanía para que las decisiones sobre el futuro tecnológico sitúen siempre en el centro a las personas, particularmente a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
El gesto público puso fin a una tarde que comenzó con la eucaristía en la catedral presidida por el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín; y que contó con el obispo de Ciudad Real y responsable de la Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española, Abilio Martínez.
En su homilía, Martín dijo que la inteligencia artificial y la transformación digital solo tienen sentido si están al servicio de las personas y del trabajo, nunca si sustituyen a la persona trabajadora o alimentan una economía que convierte a los seres humanos en “simples números”.
Del mismo modo, el auxiliar del cardenal José Cobo agregó: “La tecnología y el dinero, cuando se absolutizan, crean la cultura de la indiferencia y aíslan al propio ser humano en su individualismo”.
“Vivimos en una cultura que con frecuencia parece priorizar el poder tecnológico y el crecimiento económico, incluso por encima de la centralidad de las personas”, denunció el prelado segundos después.
Vicente Martín, obispo auxiliar de Madrid, en la misa de los Cursos de Verano de la HOAC en la catedral de la Almudena. Foto: HOAC
Aunque reconoció los avances científicos y tecnológicos, alertó de que “esta hiperconectividad a menudo esconde una profunda desconexión humana” que alimenta el aislamiento, la polarización y el alejamiento del sufrimiento de las personas más vulnerables, “especialmente en el mundo del trabajo y de la precariedad”.
El obispo advirtió del riesgo de convertir la tecnología y la economía en fines absolutos. “Cuando la economía y la tecnología ocupan el lugar de Dios, corremos el riesgo de instrumentalizar la vida, excluir a los débiles y olvidar el compromiso de construir el bien común”, afirmó.
Martín defendió que “la inteligencia artificial y la transformación digital deben ponerse al servicio de las personas y del trabajo” y añadió que “la transformación tecnológica será acorde a la condición humana si se enfoca a servir como herramienta al desarrollo humano, en lugar de buscar la sustitución del individuo”.
En opinión del mitrado, “lo que está en juego es la dignidad de la persona, la dignidad del trabajo, los derechos de la persona trabajadora y el bien común”.
Por último, dirigiéndose a los militantes del movimiento, Martín les invitó a “denunciar y alzar la voz por aquellos cuyas voces, una y otra vez, son silenciadas y marginadas en la economía digital”, así como a fomentar espacios de solidaridad que se traduzcan en “cuidados mutuos y transformación social”.