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La Archidiócesis de Mérida-Badajoz ya tiene un plan para los próximos tres años: encuentro con Jesús, vocación y presencia en el mundo

| 09/07/2026 - 18:33

El nuevo Plan Pastoral Diocesano 2026-2029 quiere ser “un mapa de ruta guiado por la virtud teologal de la esperanza” para parroquias, arciprestazgos, comunidades religiosas, movimientos y realidades eclesiales





La Archidiócesis de Mérida-Badajoz ya tiene hoja de ruta para los próximos tres años. Y es que se ha presentado el nuevo Plan Pastoral Diocesano 2026-2029, que nace con el objetivo de ayudar a organizar y coordinar la misión evangelizadora de la Iglesia local, marcando prioridades, objetivos y pasos concretos para las parroquias, arciprestazgos y distintas realidades diocesanas.



El documento (que puede consultarse completo), ha sido aprobado definitivamente por el arzobispo José Rodríguez Carballo el pasado 12 de junio y entró en vigor el 24 de junio, solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, patrono de la archidiócesis.

En el decreto que abre el plan, Rodríguez Carballo subraya que este itinerario llega después de haber culminado “con gozo el fecundo camino recorrido” por la Iglesia particular de Mérida-Badajoz a través de las Asambleas Diocesanas celebradas durante el curso anterior. En ellas, afirma, “el Pueblo de Dios ha escuchado la voz del Espíritu para responder a los desafíos evangelizadores de nuestro tiempo”.

El arzobispo presenta el plan como fruto de un proceso eclesial amplio, marcado por “la comunión y la sinodalidad”, y como expresión de “la naturaleza de la Iglesia como misterio de unidad, donde todos los bautizados caminan juntos, corresponsables en la misión de anunciar el Reino de Dios”.

No se trata, por tanto, únicamente de una programación interna ni de una suma de actividades. Para Rodríguez Carballo, la archidiócesis necesitaba “un instrumento pastoral vinculante” que guiara su acción evangelizadora durante los próximos años.

Un plan nacido de cinco asambleas

Una de las claves del documento está precisamente en el modo en que ha sido elaborado, ya que la archidiócesis ha querido partir, para ello, de una escucha amplia de la comunidad diocesana. Con este objetivo, durante el curso pastoral 2024-2025 se celebraron cinco grandes asambleas diocesanas en distintas localidades y con la participación de laicos adultos, jóvenes, religiosos, miembros de la vida consagrada —tanto contemplativa como activa—, sacerdotes y una asamblea general.

En esos encuentros se reflexionó sobre la situación actual de la archidiócesis, sus necesidades pastorales y los retos más urgentes para los próximos años. Las propuestas votadas sirvieron como punto de partida para la elaboración del primer borrador del plan, que después fue trabajado durante el curso 2025-2026 en los distintos consejos diocesanos: el Consejo Diocesano de Pastoral, el Consejo del Presbiterio, el Colegio de Arciprestes y el Consejo Episcopal.

El resultado es un documento que quiere evitar tanto la improvisación como la dispersión pastoral y cuya finalidad es que la archidiócesis camine con objetivos comunes, sin perder la riqueza de cada parroquia, arciprestazgo, comunidad, movimiento o realidad eclesial.

Además, Rodríguez Carballo establece la “obligatoria observancia, aplicación y desarrollo” del texto por parte de delegaciones episcopales, arciprestazgos, parroquias, comunidades de vida consagrada, movimientos, asociaciones de fieles y demás realidades eclesiales.

“No como una mera agenda administrativa”

El arzobispo pide a toda la archidiócesis que acoja este plan con una mirada creyente. En concreto, exhorta a presbíteros, diáconos, consagrados y laicos a recibirlo “con espíritu de verdadera comunión y sinodalidad”. Asimismo, ha advertido que no debe ser asumido “como una mera agenda administrativa”, sino como “un mapa de ruta guiado por la virtud teologal de la esperanza”.

“La esperanza cristiana no defrauda”, afirma Rodríguez Carballo en el decreto. Esa esperanza, añade, “debe ser el motor que impulse nuestras comunidades a salir a las periferias y a testimoniar la alegría del Evangelio en tierras extremeñas, siendo peregrinos y profetas de esperanza”.

Primer curso: el encuentro con Jesús

El primer eje del plan se desarrollará durante el curso pastoral 2026-2027 y estará centrado en el encuentro con Jesús. Bajo este horizonte, la archidiócesis quiere profundizar en dos cuestiones fundamentales: el primer anuncio y la iniciación en la fe de los creyentes, y la importancia del domingo para los cristianos.

El documento plantea, entre otras acciones, la elaboración de un itinerario de primer anuncio, iniciación y acompañamiento en la fe pensado para niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Para ello, se prevé la creación de un equipo de trabajo con miembros de las distintas delegaciones episcopales implicadas y de los movimientos laicales dedicados especialmente a esta tarea.

La archidiócesis quiere también ofrecer el catecumenado de adultos a personas que solicitan los sacramentos del bautismo, la confirmación y la eucaristía, o que se encuentran en situación de búsqueda. Asimismo, otro de los acentos será la creación de equipos misioneros itinerantes para atender a las parroquias con mayor debilidad, así como la organización de encuentros con familias con niños, adolescentes y jóvenes en procesos de catequesis, tanto a nivel arciprestal como parroquial.

Segundo curso: la vocación de cada cristiano

El segundo eje, previsto para el curso 2027-2028, se centrará en la vocación de cada uno en la Iglesia, partiendo de la idea de que todo cristiano es llamado y enviado. Este segundo año prestará especial atención al acercamiento de los jóvenes a la fe y a la comprensión de la vida como vocación, para lo que el plan propone conocer mejor la realidad del trabajo con jóvenes en los arciprestazgos, de modo que pueda dinamizarse de manera conjunta.

De esta manera, el texto propone promover la presencia de jóvenes en los consejos pastorales parroquiales, no solo para hablar de ellos, sino para contar con ellos en los procesos de discernimiento, planificación y corresponsabilidad eclesial.

Jóvenes de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. Foto: Vida Nueva

Tercer curso: una Iglesia presente en el mundo

El tercer eje, correspondiente al curso 2028-2029, abrirá la mirada hacia el encuentro con los demás en el mundo. En este momento se profundizará en la dimensión social de la fe, la Doctrina Social de la Iglesia y la pastoral rural como elemento distintivo de su realidad diocesana.

Así, entre las acciones previstas figura la creación de un foro de diálogo y debate sobre cuestiones relacionadas con la presencia y el compromiso público de la fe. También se quiere fomentar la Escuela de Formación Social y fortalecer la formación en Doctrina Social de la Iglesia para todos los agentes de pastoral de las comunidades parroquiales.

El documento contempla, por último, un seguimiento continuo, una evaluación periódica de los objetivos y una evaluación final al concluir los tres años. El arzobispo encomienda esta tarea al Vicario Episcopal de Evangelización, con el fin de asegurar que “se mantenga siempre vivo el espíritu asambleario que le dio origen”.

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