El presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura, Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo; el Rector de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), Santiago García-Jalón de la Lama; el decano de la Facultad de Teología, Román Á. Pardo Manrique; y el director de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura, Antonio Roura, han inaugurado esta tarde la Escuela de Verano ‘La enseñanza de la Religión: identidad, competencia y diálogo cultural’.
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El Curso, organizado por la Conferencia Episcopal Española y la Facultad de Teología, reúne en Salamanca a un centenar de profesores de Religión y delegados de educación, en un encuentro de formación, reflexión y trabajo colaborativo, centrado en la identidad de la asignatura, el desarrollo profesional docente, la mentoría y la formación permanente.
En su intervención, el presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura ha defendido que los profesores de Religión están llamados a desempeñar un papel protagonista ante los retos de nuestro tiempo, inspirándose en el legado de la Escuela de Salamanca.
Carrasco Rouco ha subrayado que “la calidad de la enseñanza religiosa depende decisivamente del profesor” y ha recordado que “no se puede cuidar la ERE sin atender a quienes la hacen posible”. El obispo ha insistido en que la misión educativa “no se reduce a la mera transmisión de contenidos”, sino que exige una sólida identidad creyente, competencia teológica y pedagógica, así como una relación de confianza con los alumnos, porque “la verdad es la meta y la relación personal la guía para alcanzarlo”.
Formación permanente
Asimismo, ha señalado que “la formación permanente es una exigencia de la fidelidad” y ha pedido que toda la comunidad eclesial acompañe a los docentes en su tarea. Como objetivo, ha animado a formar profesores “que no tengan miedo a pensar desde la fe, que sepan dialogar, que amen la escuela y que quieran cuidar de sus alumnos”, convencido de que “educar sigue siendo una de las formas más altas de amar; de amar al prójimo y también amar a Dios; de responder a Dios, que nos pide una misión particular a cada uno”.
Por su parte, el Rector de la UPSA ha recordado la razón de ser de la Universidad, “poner el saber al servicio de la Iglesia y de la sociedad”, por lo que ha expresado su satisfacción por acoger este tipo de encuentros, “dedicados a la formación de quienes desempeñan una tarea tan decisiva como la educación”.
“No deja de ser significativo que esta Escuela de Verano se celebre en Salamanca, una ciudad cuya tradición universitaria recuerda desde hace siglos que el conocimiento alcanza su plenitud cuando se pone al servicio de la persona y del bien común. El legado de la Escuela de Salamanca, cuyo V Centenario conmemoramos este año, continúa inspirándonos en esa búsqueda permanente de la verdad desde el diálogo entre la fe, la razón y la cultura”, ha añadido Santiago García-Jalón de la Lama.
Futuro de la humanidad
Previamente, Román Á. Pardo Manrique, animaba a los asistentes a aprovechar las jornadas, convencido de que “el futuro de la humanidad está en la educación”, sin importar la etapa o la edad.
Por último, Antonio Roura ha destacado que este encuentro nace como una iniciativa para fortalecer el acompañamiento al profesorado de Religión desde una perspectiva eclesial. Así, ha subrayado que “la Iglesia no forma profesores porque necesite cubrir unas horas lectivas”, sino porque “reconoce en ellos una misión”.
En este sentido, ha afirmado que la Escuela de Verano constituye “antes que un programa de actividades, un gesto de cuidado”, orientado a quienes “hacen presente con lenguaje escolar la inteligencia humanizadora de la Iglesia”. Tras agradecer el trabajo realizado durante décadas por diócesis, universidades, editoriales e instituciones educativas, ha defendido la necesidad de avanzar hacia “una nueva conciencia de ese cuidado”.
Como horizonte de futuro, Roura ha propuesto “pasar de una cultura de actividades formativas a una cultura de desarrollo profesional; de responder a necesidades puntuales a acompañar trayectorias; y de sostener una asignatura a cuidar una presencia eclesial articulada en la escuela y en la sociedad”.
Escuela de Salamanca
Tras el acto inaugural en la Facultad de Comunicación, los participantes se han trasladado al Aula Magna, en la Sede central, donde el profesor Miguel Anxo Pena ha pronunciado la conferencia ‘La Escuela de Salamanca: 500 años de diálogo fe, razón y cultura’, en la que ha analizado el legado de la Escuela de Salamanca a través de cuatro ejes fundamentales: teológico-espiritual, jurídico-político, económico-social y educativo-universitario.
Para ello, el catedrático de Historia de la Iglesia, examina las contribuciones de maestros clave como Vitoria, en derecho internacional y dignidad humana; Domingo de Soto, en justicia aplicada a la realidad social; y Melchor Cano, en el desarrollo del método teológico.
“Lejos de ser un hecho meramente histórico, este pensamiento ofrece un modelo de racionalidad integradora frente a la crisis de la educación superior actual, idóneo para abordar desafíos contemporáneos como la reducción instrumental y mercantil del saber, la fractura entre fe y razón, el impacto digital y las desigualdades globales”, ha defendido el profesor Pena González.
