Entrevistas

José Cobo: “León XIV verá que el músculo de la Iglesia está en los pobres”

| 04/06/2026 - 13:39





Tenía hilo directo con Francisco. Y no se queda atrás con León XIV. En el momento más inesperado, en plena comida o al rematar una reunión, el móvil de José Cobo suena. Podría ser su madre. Pero es el Papa. De la conversación nada trasciende. Si es para ajustar un detalle del viaje o para resolver otros tantos entuertos eclesiales. Lo cierto es que el Pontífice agustino confía en el cardenal arzobispo de Madrid para pilotar su primera visita a España.



PREGUNTA.- ¿Le han salido demasiadas ojeras en estos últimos días de preparativos?

RESPUESTA.- Alguna se deja ver, pero estamos en los márgenes organizativos que habíamos manejado. La verdad es que estamos preparando todo en un tiempo récord. Ahora sí aparecen esos nervios propios de última hora, de perfilar detalles, de estar en manos de los programas informáticos para confirmar y distribuir inscripciones, invitaciones y acreditaciones… Son días de mucha intensidad, porque a esto se suma todo el engranaje técnico.

Los que sí están preparados son los actos, porque han sido fruto de un trabajo en equipo, no solo de la Iglesia de Madrid, sino de muchas personas de diferentes entidades con las que hemos querido contar para que esto no sea cosa de unos pocos. Solo el ‘staff’ central de Madrid está compuesto más de 300 personas. Estuve con todos hace unos días en una eucaristía y fue ahí donde respiré, sobre todo, porque vi a la gente feliz, entregada, dando lo mejor de sí. Y eso tranquiliza mucho. En términos generales, podemos decir que todo va a buen ritmo. Aunque eso no hace que se te quite ese pequeño hormigueo porque hay elementos que no controlas, pues no dependen de nosotros.

P.- ¿Quién lo pone más difícil? ¿Las administraciones públicas, los señores de negro de la Santa Sede o la propia organización interna de la Iglesia?

R.- Yo creo que la propia organización interna, porque tenemos que poner en juego muchos elementos y trabajar juntos con muchos organismos entrelazados y de diferentes sensibilidades. Debemos armonizar a la administración pública con la propia vida de la Iglesia, en la que estamos acostumbrados a veces a trabajar cada uno en nuestros cubículos. Coordinar todo es el mayor reto. Pero cualquier dificultad se difumina cuando ves a un voluntario o a un trabajador dándolo todo para solventar los posibles conflictos y tener altura de miras, como nos pide el lema de la visita, por encima de esos pequeños escollos.

Más allá de las cifras

P.- Dentro de cinco años, alguien evaluará el ‘triunfo’ dependiendo de las vocaciones al seminario o del freno en la bajada de número de católicos del CIS. A juzgar por las cifras, lo cierto es que los viajes de Juan Pablo II y Benedicto XVI no parece que lograran ese efecto llamada…

R.- Esa no puede ser la vara de medir. Cuando hablamos de los viajes papales, que son eminentemente misioneros, no se pueden valorar desde un crecimiento de la Iglesia en cifras. Para mí, esta visita de León XIV ha de apreciarse desde la capacidad que tengamos para dialogar con la sociedad en la que nos ha tocado vivir, abrir puertas y tejer redes. Y eso no se puede baremar al peso.

Y, de puertas para adentro, desearía que el viaje tenga un impacto de hondura en la vida de la Iglesia. Queremos que la presencia del sucesor de Pedro nos ayude a crecer en nuestra identidad como creyentes desde una perspectiva eminentemente misionera, de propuesta, no de imposición ni de proselitismo, en medio de nuestro mundo para afrontar todos los retos que tenemos por delante, que no son pocos. Ahí entra en juego el diálogo con la vulnerabilidad, con la cultura, con la economía, con la política y, por qué no decirlo, el diálogo dentro de nuestra propia Iglesia. Todas estas aristas están presentes en cada encuentro y celebración que León XIV presida en Madrid.

José Cobo, cardenal arzobispo de Madrid. Foto: Jesús G. Feria/VN

P.- Hay quien considera que hubiese sido más útil un encuentro con las universidades católicas y no con la sociedad civil, como se va a producir en la tarde del domingo 7 en el Palacio de los Deportes…

R.- Ya, así es, pero esta es la mirada misionera que nos proponen tanto Francisco como León XIV. No podemos estar siempre mirándonos a nosotros mismos. Para eso, vamos a tener el encuentro de la Iglesia diocesana de Madrid, de la mano de las Diócesis de Getafe y Alcalá, el lunes 8 en el Estadio Santiago Bernabéu. Desde el Concilio Vaticano II ya aprendimos que no tenemos que ser tan autorreferenciales, sino que debemos estar atentos a los signos de los tiempos. Y eso pasa por tener en cuenta al otro, al que está en la otra orilla de Galilea. Esta disposición misionera es una apuesta que el Papa está empujando desde el principio.

P.- ¿Teme que los actos multitudinarios como la vigilia de los jóvenes o la misa del Corpus sean interpretados en términos de exhibición de músculo eclesial en las calles?

R.- No, porque yo creo que no lo necesitamos. El músculo eclesial se mide, de manera discreta y sin que nadie ponga el foco, todos los domingos en las 500 parroquias que tenemos en Madrid. Ese es nuestro músculo silencioso, del que no presumimos ni queremos presumir. El músculo de nuestra Iglesia está en los pobres que estamos acompañando para que salgan adelante. Yo no plantearía este viaje desde esos criterios de exhibición, sino desde criterios de identificación. Ahora mismo, también en la sociedad, hay una sed de espacios comunes, de compartir, de vecindad. Y me alegra que sea la Iglesia la que, en estos tiempos, pueda entreabrir esa puerta y ofrecer puntos de encuentro conjuntos. Más que músculo, buscamos ofrecer una bocanada de aire fresco.

José Cobo, cardenal arzobispo de Madrid. Foto: Jesús G. Feria/VN

P.- ¿Ha sido una obsesión del arzobispo de Madrid que el Papa arrancara su visita a España por Carabanchel?

R.- No lo llamaría obsesión, sino posibilidad. Lo que sí es cierto es que, si se nos ofrecía la posibilidad de que conociera la realidad de la Iglesia de Madrid, esa realidad se gesta en la mayoría de los barrios que tenemos. A veces, cuando alguien llama a tu casa, no le dejas pasar más allá del recibidor. Nosotros queremos que el Papa entre a fondo, que conozca de primera mano el salón de la vida de la Iglesia, en el cuarto de estar donde nos estamos gastando la vida. Y eso es precisamente lo que representa el centro CEDIA de Cáritas Madrid para personas sin hogar, donde también podrá encontrarse a quienes trabajan en la pastoral social y quienes son acompañados en tantos proyectos.

P.- Sé que no me puede confirmar si va a haber o no audiencia con las víctimas de abusos. Pero, ¿merecen estas un encuentro con el Santo Padre?

R.- Sí. El Santo Padre ha mantenido y mantendrá, sea donde sea, encuentros de escucha, perdón y reparación con las víctimas. Que tenga o no tenga aquí en España una reunión concreta, no quita ni desmerece el interés y la preocupación real que tiene el Papa por poner a las víctimas en el centro. Y no solo él, la Iglesia está haciendo un esfuerzo grande en acompañar a las víctimas de todo tipo de abuso.

La agenda todavía no se ha cerrado y eso lo decide el Papa directamente. Por eso no creo que tengamos que forzarle ni acosarle con qué es lo importante. Pero, desde luego, las víctimas están presentes en la Iglesia española, y en Madrid de forma muy honda. Las víctimas están presentes en la vida del Vaticano. Quiero decir que no es una moda ni es postureo; es una sensibilidad real que se traduce en acciones concretas. Lo que ocurra, ya lo veremos y comprobaremos si se puede armonizar o se posibilita esa constelación de encuentros.

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