León XIV utilizará dos escenarios convertidos en altares distintos en menos de doce horas para su estancia en Madrid, dentro de su viaje a España. Uno estará situado en la Plaza de Lima frente al estadio Santiago Bernabéu, donde presidirá la vigilia con los jóvenes en la tarde-noche del sábado 6 de junio. Al día siguiente, el Papa celebrara la eucaristía del Corpus Christi ante más de un millón de personas en la Plaza de la Cibeles. En total, 4,8 kilómetros que se recorren en una hora a pie.
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Al hilo de esta doble estructura que se tendrá que levantar de la nada, surge la duda: ¿Por qué no un solo escenario? ¿No es un derroche contar con dos espacios arquitectónicos efímeros? “No hemos tenido margen de maniobra. Ha sido por motivos de seguridad”, explican los organizadores del viaje a ‘Vida Nueva’.
Iberdrola Music descartado
En un primer momento, se plantearon dos sedes para cada uno de los actos. De hecho se buscó que la vigilia de jóvenes tuviera lugar en una opción similar al aeródromo de Cuatro Vientos. Se pensó en el Iberdrola Music, el espacio para conciertos ubicado en el barrio de Villaverde, colindante con Getafe. Sin embargo, se descartó, entre otras cosas, por un informe desfavorable de la Delegación del Gobierno en Madrid.
Con el foco puesto de nuevo en el centro de la capital, optar por un único lugar para el encuentro con los jóvenes y la misa habría permitido un ahorro significativo. Sin embargo, las reuniones con las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado habrían llevado a desechar esta opción. “En el centro de una ciudad como Madrid no puede estar una multitud de jóvenes durmiendo toda la noche esperando a la misa del día siguiente. No se podría garantizar ni su seguridad ni la del Papa. Habría que desalojar la plaza, con la dificultad que conlleva”, aseguran las fuentes consultadas.
La noche en blanco
Es ahí, cuando se desarrolló la propuesta de dos escenarios diferentes, sin que estuvieran muy distanciados, sobre todo, teniendo en cuenta que muchos de los jóvenes tendrán su alojamiento en colegios, parroquias y espacios cercanos y, conscientes, de que algunos de estos peregrinos pasarán la noche a la intemperie con la vista puesta en encontrar un sitio para la eucaristía de Cibeles.
“La austeridad es la máxima a seguir en todo el viaje, también en la escenografía. Claro que hay que hacer algo bello y elegante, pero sin derroches. No se puede trasladar una imagen de grandilocuencia a la sociedad española, sobre todo, cuando nos están mirando por lupa por el tema de los patrocinios”, comentan los organizadores a ‘Vida Nueva’.