La clarisas cismáticas cuestionan el auto de la jueza y el informe de la Guardia Civil que las acusa de supuestos malos tratos a las cinco ancianas que tenían a su cargo
La ex clarisas de Belorado, en el juzgado de Briviesca
“Estamos presenciando de nuevo la proverbial campaña de desprestigio y demonización contra nuestra comunidad religiosa”. De esta manera, el grupo de ocho ex clarisas desahuciadas del monasterio de Belorado han decidido plantarse ante el auto del Juzgado número 5 de Bilbao. ¿El motivo? La jueza les atribuye a siete de ellas presuntos delitos de abandono, omisión del deber socorro, coacciones, trato denigrante y delito contra el patrimonio de administración desleal y apropiación indebida, a partir del trato que habrían dispensado a las cinco monjas ancianas que convivían con ellas.
A través de un comunicado hecho público hoy, defienden que “nunca hemos hecho ningún daño a nuestras hermanas mayores”. “Al contrario, siempre las hemos tratado con total amor, ternura, dedicación y con todos los cuidados a nuestro alcance, tanto médicos como de alimentación e higiene”, comentan. Según ellas, “está demostrado en los informes de urgencias de Basurto que estaban en buen estado de salud para su edad. Hidratadas, nutridas y bien medicadas”. Lo cierto es que, tres de las cinco tuvieron que quedarse ingresadas tras ser evaluadas en el hospital.
Sobre las escenas de abandono y suciedad que describe la Guardia Civil tras irrumpir en el convento de Orduña el 18 de diciembre, el grupo cismático aseguran que “había hermanas sin atender, y menos solas en un cuarto de baño”. “Es completamente falso”, sentencian, cuestionando así la versión de la Benemérita.
Para defender la atención que aseguran han prestado a las mayores, aterrizan en detalles como el gasto en 6.000 euros en un hospital privado para una de ellas o el desembolso de 4.000 euros en audífonos para otra.
En el documento, las cismáticas explican que no se han aprovechado de la pensión de sus compañeras, sino que la vida comunitaria lleva a tener “un fondo común”: “Lejos de ser una práctica ilegal es una forma de vida milenaria practicada también en la actualidad por miles de institutos religiosos”. Es más, aseguran que las ancianas se han beneficiado del dinero proveniente del trabajo de las demás en el restaurante y en el criadero.
En su escrito, también atacan al arzobispo de Burgos, Mario Iceta, que, en calidad de comisario pontificio tuvo que intervenir las cuentas del convento. Ellas lo califican de “extorsión” y justifican que realizaran transferencias que ahora serían consideradas, según plantean “como grave delito”. “¡Qué hipocresía, señores!”, añaden.
El comunicado desvela, siempre según su versión que no se recibió pensión alguna de cuatro hermanadas desde que decretaron el cisma. De hecho, acusan a Iceta de quedarse “sistemáticamente -durante 18 meses-con las pensiones” de dos de las monjas “con un importe de más de 2.000 euros mensuales más extras, sin tenerlas a su cargo”.
En un ataque directo a los medios de comunicación, asegura que “la España laica, aconfesional y por lo tanto progresista y moderna, es solamente un cuento de hadas y una idea estética”. De hecho, plantean que hay un “nacional y nuevo ‘catolicismo’ lucha intestinamente por colocarse como la única posibilidad de gobernar este país…”.