El presidente del Episcopado argentino desmintió una ‘fake news’

Marcelo Colombo niega que el Vaticano le haya impuesto una sanción por motivos litúrgicos como circula por mensajes de WhatsApp

Marcelo Colombo

El arzobispo de Mendoza y presidente del Episcopado argentino, Marcelo Colombo, respondió ante una ola de rumores y consultas “sobre una supuesta sanción vaticana que me habría sido impuesta por motivos litúrgicos”.



En un comunicado, titulado: ‘Ante tanta mentira y fake news’, Colombo confirmó la falsedad de la noticia y manifestó su dolor ante las mentiras que siembran “oscuros personajes en sitios de internet”, y que circulan a través de los mensajes de WhatsApp.

Información deformada

Escribió estas líneas para desmentir “una nueva falsedad”, y por el deber de cuidar al Pueblo de Dios ya que muchos fieles de buena voluntad terminan confundidos, engañados o arrastrados a sospechas permanentes. Sostuvo que este accionar daña la comunión eclesial y hiere a personas concretas.

“Hay algo particularmente grave cuando la mentira y la información deformada se combinan con el anonimato y con la imposibilidad de réplica porque estamos frente a un mecanismo de impunidad”, agregó el titular de la Conferencia Episcopal Argentina.

Refirió al mensaje del papa León XIV, quien el lunes santo, expresaba: “A menudo, el relato de la verdad es oscurecido por ‘fake news’ —como se dice hoy—, es decir, por mentiras, alusiones y acusaciones sin fundamento. No obstante, frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta, al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas”.

Gran contradicción

Marcelo Colombo especificó que, en Mendoza, hay un docente universitario de la Facultad de Filosofía y Letras que, escondido tras un seudónimo, difunde en un blog opiniones, ataques y mentiras. De igual manera, es irrespetuoso con quienes se expresan públicamente con nombre y apellido, manipulando y ridiculizando.

Además, incurre en una gran contradicción. Aunque reclama transparencia para toda la Iglesia, impide la posibilidad de comentarios o aclaraciones y derechos a réplica sin conformidad con sus pensamientos y actitudes.

El arzobispo criticó este tipo de comportamiento que permanece oculto, sin asumir una identidad y responsabilidad en las publicaciones, ni exponerse públicamente, atacando a toda la Iglesia y con una llamativa obsesión por los cuerpos o imágenes de otros.

“Y más lamentable aún es que otros sitios digitales, autopercibidos católicos, igualmente insidiosos, terminen reproduciendo, amplificando o legitimando mentiras que dañan personas concretas y empobrecen profundamente el clima humano y eclesial”, completó el prelado. Señaló que, detrás de cada mentira o burla, hay personas concretas, y es una irresponsabilidad moral enorme manejarse con ironías ingeniosas.

Marcelo Colombo preside una eucaristía

Marcelo Colombo preside una eucaristía

Responsabilidad y verdad

El arzobispo mendocino indicó la importancia de preguntarse sobre la responsabilidad de los creyentes a la hora de reenviar mensajes, publicaciones o acusaciones sin constatar la veracidad. “En el mundo digital, compartir información no es un acto neutral: puede afectar personas concretas, dañar reputaciones y contribuir a la difusión de mentiras o exageraciones que luego resultan muy difíciles de reparar, exponiéndose incluso a responsabilidades legales ya que sus números de contacto quedan registrados al difundir la mencionada mentira”, aseguró.

Defendió la crítica legítima, incluso dura, si es verdadera y honesta, pero aclaró que la difamación cobarde disfrazada de defensa de la tradición no es un servicio a la verdad que no necesita operar desde la oscuridad. Cree que la comunión eclesial no se construye alimentando el desprecio permanente, sino caminando en la verdad, la caridad y la responsabilidad de la palabra.

Comentó que, en otras oportunidades, ante ataques similares, prefirió no responder, pero ahora lo consideró necesario no para defenderse, sino como un servicio a la verdad y por el bien del pueblo de Dios de las iglesias y comunidades en las que sirvió, por su familia y amigos que se preocupan y sufren por los reiterados ataques injustificados. Su principal objetivo es “expresar la verdad de los hechos y tomar distancia de quienes buscan dañar, ofender, confundir y desautorizar. Amo a mi pueblo y quiero servirlo como Jesús, el buen Pastor, con mis muchos límites y con los dones que Él me confió”.

Noticias relacionadas