Hace ya algunas décadas, cada año en agosto, los vicarios para la pastoral de las diócesis chilenas se reúnen en Santiago con los obispos que integran la Comisión Pastoral del Episcopado y los directivos de los organismos de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) para compartir experiencias, evaluar los procesos en desarrollo y proyectar las prioridades evangelizadoras del país.
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Itinerario sinodal
La iniciaron con un diálogo sobre Magnifica Humanitas y su vinculación con la realidad del país, a cargo del obispo presidente de Cáritas Chile, Moisés Atisha, y Nicolás Osorio, encargado de comunicaciones. Luego, Valeria López, secretaria general adjunta del Episcopado e integrante del equipo sinodal nacional, presentó el itinerario sinodal en curso de manera de orientar a los vicarios en la preparación de las asambleas diocesanas llamadas a releer la experiencia de implementación del documento final en sus jurisdicciones eclesiásticas a través de un relato narrativo y una carta a las otras Iglesias.
Una experiencia metodológica de Asamblea promovida por la diócesis de los Ángeles, dio paso a un trabajo grupal enfocado en el intercambio de buenas prácticas y en la preparación de los informes requeridos por la secretaría general del Sínodo, finalizando con la reflexión pastoral de Heriberto Cabrera, secretario adjunto para la pastoral de la CECH.
A continuación, se abordaron la catequesis como respuesta al dinamismo sinodal y a las orientaciones pastorales; y la pastoral familiar con el testimonio de un matrimonio dirigente y la presentación de Luis Flores, sdb, quien expuso las pistas y lineamientos para renovar la pastoral de las familias.
Consultado por Vida Nueva, Cabrera nos dijo que “los principales desafíos pastorales pueden parecer semejantes en todo el país, pero se viven de manera muy distinta según las realidades locales. Chile es un país profundamente diverso, no solo desde el punto de vista geográfico y social, sino también eclesial y pastoral. Uno es la implementación de la sinodalidad: cómo avanzar hacia una Iglesia que escucha, discierne y camina más conjuntamente. La elaboración de un primer borrador de narrativas sobre experiencias sinodales permitió constatar que existen avances significativos, aunque a ritmos diferentes entre las diócesis, y que todavía hay personas y comunidades a las que les cuesta incorporarse a esta manera de comprender y vivir la Iglesia”.
Discernir caminos que orienten la pastoral
Un segundo desafío, que señala Cabrera, es “la renovación de la catequesis y la recepción de las nuevas orientaciones para la iniciación cristiana, que invitan a pasar de una catequesis centrada solamente en la preparación para los sacramentos hacia procesos más integrales de encuentro con Jesucristo, formación y vida comunitaria”.
El secretario adjunto nos precisó que “este encuentro quiere ofrecer un espacio para orar juntos por nuestras Iglesias, continuar nuestra formación y discernir comunitariamente caminos que puedan orientar la acción pastoral. De este modo van apareciendo pistas y prioridades para continuar trabajando, particularmente en ámbitos como la implementación de la sinodalidad, la renovación de la catequesis y la pastoral familiar”.
A continuación nos señala que “uno de sus principales frutos es precisamente la posibilidad de escucharnos desde realidades muy diversas. Compartimos experiencias, dificultades y perspectivas que, en ocasiones, pueden ser bastante diferentes. Esa diversidad, lejos de constituir un obstáculo, se transforma en una verdadera escuela de escucha, discernimiento y comunión”.
“En ese sentido, quizá una de las conclusiones más importantes sea que la sinodalidad no es solo uno de los temas que abordamos en el encuentro; es también la manera en que queremos encontrarnos, discernir y proyectar la pastoral de la Iglesia en Chile”, concluye Cabrera.
