La Conferencia Episcopal Argentina expresó su cercanía y gratitud al papa León XIV, a través de un mensaje titulado: “Felices los que trabajan por la paz (Mt 5, 9)”, por ofrecer a la humanidad una palabra en favor de la paz y con la esperanza de que finalice la guerra.
- ¿Todavía no sigues a Vida Nueva en INSTAGRAM?
- WHATSAPP: Sigue nuestro canal para recibir gratis la mejor información
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
En la carta firmada por el presidente del Episcopado, Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza, y el secretario general, Raúl Pizarro, obispo auxiliar de San Isidro, recordaron las palabras del Pontífice del sábado pasado: “Volvamos a creer en el amor, en la moderación, en la buena política. Formémonos y comprometámonos en primera persona, cada uno respondiendo a su propia vocación. ¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!”.
Detener la guerra y el rearme
Los obispos argentinos valoraron este insistente llamado a una paz “desarmada y desarmante”, en estos tiempos difíciles. Y replicaron su llamamiento a la paz, instando a los gobernantes mundiales a detener la guerra y el rearme, con un valiente grito a quienes tienen responsabilidades directas: “¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte.”
Sostuvieron que su actual viaje apostólico por África es un signo elocuente de esa misión: “salir al encuentro de los pueblos, escuchar sus dolores y esperanzas, y recordar que el diálogo, la fraternidad y el respeto entre las naciones son el único camino posible para un futuro compartido.
Por tal motivo, la Iglesia argentina quiere asumir la propuesta papal de unir las energías morales y espirituales de miles de millones de personas que hoy creen en la paz, eligen la paz, curan las heridas “y reparan los daños causados por la locura de la guerra”.
Para concluir pidieron al Señor que sostenga la misión del papa León XIV y le conceda al mundo el don de la paz.