Cientos de personas conmemoraron este 13 de mayo al Señor de la Agonía cuya procesión se realiza hace casi 4 siglos en Chile
Procesión del Señor de la Agonía o Cristo de Mayo en 2026. Foto: Iglesia de Santiago
Es una de las tradiciones religiosas más antiguas en Chile: la procesión del Señor de la Agonía o Cristo de Mayo. Nuevamente este 13 de mayo cientos de fieles participaron con cantos, oraciones y muestras de profunda devoción, recorriendo las calles del centro histórico de Santiago.
Tras la procesión, participaron en la Eucaristía presidida por el Padre José Ignacio Bustos, Prior Provincial de la Orden de San Agustín en Chile, quien durante su homilía dijo que esta tradición no nace desde el temor a los terremotos, sino desde el amor y la fe en Cristo. “No lo hacemos por miedo. Estamos aquí por algo más profundo: estamos aquí por amor. La procesión que hemos realizado nace, sobre todas las cosas, del amor de Dios; de un signo elocuente del amor de Dios”, expresó el Prior.
El 13 de mayo de 1647 un violento temblor que duró 7 minutos derribó gran parte de Santiago. El terremoto sólo dejó en pie algunos muros de la Iglesia de San Agustín incluyendo el que albergaba a la escultura de Cristo, confeccionada por el fraile peruano agustino Fray Pedro de Figueroa junto a otro artesano anónimo. La escultura, desde entonces, comenzó a llamarse “Señor de la Agonía”.
Luego del terremoto, el obispo agustino, Fray Gaspar de Villarroel, quiso sacar la corona de espinas que quedó en el cuello de la escultura, pero al hacerlo vino sobre la ciudad, una réplica telúrica. Al volver a intentarlo, otro fuerte sismo lo persuadió a dejarla en ese lugar. Ante este acontecimiento, ordenó que se hiciera una procesión por la ciudad cada 13 de mayo recordando tan milagroso hecho y la escultura fue conocida también como “Cristo de Mayo”.
La tradición se ha mantenido. Cada año se realiza la procesión desde el templo San Agustín hasta la Plaza de Armas, en el centro de Santiago de Chile, recordando el recorrido que ya hicieron los devotos tras el terremoto del 13 de mayo de 1647, considerado uno de los más devastadores de la historia colonial.
Uno de los momentos más significativos de la procesión es precisamente en la Plaza de Armas, donde los asistentes rezan de rodillas tres credos, rememorando los siete minutos que duró el terremoto de 1647. “La tradición indica que cuando la imagen está en la Plaza de Armas deben rezarse tres credos de rodillas. ¿Y por qué tres credos? Porque el terremoto de 1647 duró tres credos; o sea, 7 minutos”.
Diego Holguín Barrueto desde niño cumple la función de tirador del carro del Señor de la Agonía. “Yo participo hace 17 años como tirador. Partí a los 9 años junto con mi padre, es algo familiar”, comentó. También destacó el valor patrimonial y espiritual de esta tradición para la ciudad. “El Señor de Mayo está profundamente arraigado con nuestra ciudad y con nuestro Chile colonial que hoy día venimos a rememorar”, dijo.