Los obispos chilenos llaman a recuperar el sentido de la dignidad del otro y del respeto por las ideas

“La búsqueda de consensos no es debilidad, sino signo de madurez política y amor al país”, dicen en su mensaje

Los obispos chilenos llaman a recuperar el sentido de la dignidad del otro y del respeto por las

“Recuperar la paz social y el diálogo político” es el título del mensaje del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, dado a conocer ayer. En 6 párrafos destacan el diálogo, aludiendo a la polarización y controversia política en el país.



Abren el fuego afirmando que “La paz social no es solo ausencia de violencia, sino obra de la justicia, del respeto mutuo y de la voluntad sincera de buscar juntos el bien común” y agregan que “cuando una sociedad cultiva la concordia, fortalece las bases morales, culturales y espirituales de su progreso; cuando la pierde, debilita su futuro”.
Ser ejemplos de prudencia, respeto y rectitud

A continuación, indican que “corresponde a quienes ejercen responsabilidades públicas -y muy especialmente a quienes legislan- custodiar con su conducta la dignidad de la vida cívica. Quienes han sido llamados a darnos leyes justas para el país deben ser ejemplo de prudencia, respeto y rectitud. La ciudadanía observa con un juicio crítico el actual nivel de violencia que se está generando en nuestras instituciones fundamentales”.

“La función pública exige altura moral, pues las leyes no son simples instrumentos técnicos, sino expresión ética de una visión de sociedad y de un camino común, para que los ciudadanos vivan en paz ¡Chile necesita y desea esa paz!”, exclaman los obispos.

Los obispos hacen oír su voz con este mensaje porque “resulta doloroso y motivo de justo escándalo para la ciudadanía, y sobre todo para nuestra juventud, observar a autoridades enfrascadas en disputas constantes, descalificaciones personales, lenguaje impropio e incluso expresiones soeces, que lesionan gravemente la nobleza del servicio público. Cuando quienes deben elevar el debate lo rebajan, no solo dañan su propia investidura, sino que contribuyen al desprestigio de las instituciones. Quien pierde la medida en las palabras, fácilmente hiere la caridad y ofende. Toda función pública debe ser un servicio que favorezca la verdad”, afirma el mensaje.

Ética superior del diálogo

Dicen los obispos que “La política, expresión máxima de servicio y amor a los demás, implica diversidad de perspectivas y legítima confrontación de ideas. Precisamente por ello, exige una ética superior del diálogo. La búsqueda de consensos no es debilidad, sino signo de madurez política y amor al país”.

Recuerdan que el Papa León XIV, señaló “hace poco que la paz entre las naciones y dentro de ellas exige rehabilitar el lenguaje de la razón, del derecho y de la verdad”. “La ciudadanía necesita ver en sus líderes capacidad de escucharse, corregirse y colaborar”, señalan los obispos.

“La violencia que afecta a una sociedad no se reduce al delito, la agresión física o la inseguridad en las calles. Existe también una violencia verbal, ideológica y estratégica cuando se exacerban divisiones, o se instala una lógica de enemistad permanente. Tales conductas socavan la solidaridad social, porque “sin verdad, sin confianza y sin amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social” (Caritas in veritate, 5). También en la vida legislativa, bloquear por mera visión ideológica lo que podría favorecer al país puede transformarse en una forma de violencia moral”, expresa el mensaje del Comité Permanente de los obispos chilenos.

Obispo con diáconos permanentes de Chile.

Obispo con diáconos permanentes de Chile.Foto: Vida Nueva

Reconstruir una cultura de respeto, solidaridad y paz social

Concluye el documento señalando “la renovación espiritual como camino hacia una convivencia fundada en el amor al prójimo. Ninguna reforma institucional, ningún progreso será posible, si no se recupera el sentido profundo de la dignidad del otro y del respeto por las ideas”.

Indican que es “indispensable abrir espacios para la reflexión, el silencio interior, la formación ética y la vida espiritual, pues solo un corazón educado en la caridad y la solidaridad puede sostener una sociedad verdaderamente humana. San Agustín escribió: “Ama y haz lo que quieras” (Carta a los Partos, VII, 8), no como licencia, sino como afirmación de que el amor auténtico ordena toda acción hacia el bien. Solo desde esta raíz moral será posible reconstruir una cultura de respeto, solidaridad y verdadera paz social”, concluyen los obispos.

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