Colombia estrena la primera Escuela de misioneros digitales

Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, acompañó la sesión inaugural

Escuela de misioneros

El Episcopado colombiano ha lanzado la primera Escuela de misioneros digitales, iniciativa con la que busca formar agentes de pastoral en estrategias de evangelización en plataformas digitales.



En esta primera etapa, estructurada en siete sesiones mensuales hasta octubre de 2026, participan más de 500 agentes, quienes recibirán formación en espiritualidad, storytelling, producción audiovisual y gestión de redes.

Desde el Episcopado informaron que este proceso de formación culminará con un encuentro presencial en Cali, occidente del país, con el objetivo de conformar una red de evangelizadores digitales.

Esta nueva escuela cuenta con el aval del Departamento de comunicación de la Conferencia de obispos en articulación con la pastoral digital.

Se ha creado para contribuir desde el mundo digital a la evangelización basada en una sociedad basada en la verdad, la vida, la justicia y la paz.

Misión contracorriente

En el lanzamiento de la escuela participó Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, quien destacó que “espacios como este manifiestan ese espíritu misionero que tiene la Iglesia y que vive en nuestros corazones”.

El sacerdote argentino espera que esta experiencia sea “una llamada contagiosa”, porque los misioneros digitales “estamos llamados a ensanchar la tienda de nuestros corazones y de nuestras miradas, para descubrir a todos aquellos que necesitan al Señor”.

En su intervención, monseñor Ruiz insistió en que el entorno digital no puede entenderse únicamente como una herramienta, sino como un verdadero ambiente de vida.

“No se trata solo de técnicas o estrategias. La misión digital está llamada a ser presencia: una presencia eclesial, una presencia que haga visible que no estamos solos”, precisó.

Además sobre los riesgos de reducir la evangelización a métricas y algoritmos, puesto que “nuestra misión es contracorriente. No se mide en seguidores, sino en comunión, en encuentro y en la capacidad de generar procesos reales en la vida de las personas”.

Más discípulos, menos influencers

Álvaro Serrano Bayán, sacerdote de la diócesis de Toledo (España) y colaborador del Dicasterio para la Comunicación, estuvo a cargo de la primera clase. Abordó el tema “El llamado del misionero digital”.

Señaló que los misioneros digitales no están inventando algo nuevo, “la Iglesia siempre ha anunciado el Evangelio. Hoy ese mundo también es digital”.

Asimismo observó que el 70% de la población mundial está conectada a internet, por lo que este espacio es prioritario para evangelizar.

En la gran red se van a encontrar con personas reales que “sufren, buscan, creen y necesitan ser escuchadas”, afirmó. Por ende, resulta importante manejar el lenguaje propio de cada plataforma.

La misión digital no depende del algoritmo, sino de la oración. Comunicar en estos espacios implica “responsabilidad, creatividad y fidelidad”. No se trata de ser influencer, sino discípulo.

 

Lucio Ruiz, secretario general del Dicasterio para la Comunicación

Lucio Ruiz, secretario general del Dicasterio para la Comunicación. Foto: Celam

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