En el marco del Día Nacional por la Reconciliación, celebrado este 3 de mayo, en Colombia, Cáritas ha denunciado la desaparición de José Alirio Daza, un firmante de paz y habitante de uno de los espacios territoriales del Cauca, al sur del país.
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El hombre está desaparecido desde el 22 de abril de este año por lo que activaron esta alerta para “redoblar los esfuerzos por la protección de quienes han apostado por la construcción de paz”.
Daza es escolta adscrito a la Unidad Nacional de Protección (UNP), encargada de brindar protección a líderes en riesgo. Fue visto por última vez en el municipio de Miranda, a más de 130 km de la capital Popayán.
Según la información difundida por el sindicato de seguridad y protección, su labor como escolta lo vinculaba directamente a la protección de vidas, lo que “aumenta la gravedad del caso y enciende las alertas sobre su seguridad”.
“Elevamos nuestra voz para pedir por su pronta aparición con vida y nos solidarizamos con su familia, su comunidad y sus compañeros. No podemos ser indiferentes ante el sufrimiento ni permitir que estas situaciones se normalicen”, indicaron desde Cáritas.
Llamado a la paz
Cáritas Colombia también ha pedido a los grupos armados frenar de manera inmediata las acciones violentas y que respeten la vida de los civiles.
Además pidió al Gobierno garantizar condiciones reales de protección, presencia integral en los territorios y respuestas efectivas frente a esta crisis humanitaria.
Recordaron que para “conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia”.
Expresaron su profunda preocupación y dolor por la grave situación de violencia que persiste en el departamento del Cauca, la cual sigue afectando de manera directa a comunidades, líderes sociales y procesos territoriales que trabajan por la vida y la paz.
“Como Iglesia que acompaña y camina junto a las comunidades en los territorios, nos unimos al llamado que han realizado distintos obispos del país y la Conferencia Episcopal de Colombia”, sostuvieron.
