La Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF) del Vaticano ha publicado su Informe anual 2025, en el que confirma la solidez del sistema de vigilancia de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano en la prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Un modelo que combina control constante, supervisión cualificada y una creciente proyección internacional.
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El documento subraya que este sistema se sostiene sobre “un control cualificado y constante”, acompañado de una supervisión atenta de la estabilidad del Instituto para las Obras de Religión (IOR). En un contexto global cada vez más complejo, el informe destaca también el refuerzo del diálogo con organismos internacionales, donde “la transparencia y la confianza mutua” se consolidan como elementos clave.
Uno de los indicadores más relevantes es la estabilidad en las comunicaciones de actividades sospechosas (SAS), que en 2025 alcanzaron las 78. Un volumen que, según el informe, está “en línea con la evolución del sistema y con las expectativas”, tras los ajustes realizados el año anterior. Además, se observa una disminución de las operaciones vinculadas al uso de efectivo, en un escenario de menor flujo financiero en el Estado vaticano.
En este ámbito, la calidad de las comunicaciones se mantiene estable, como refleja el número de informes compartidos con otras autoridades y las medidas preventivas adoptadas. La inteligencia financiera, subraya el texto, se confirma como “un elemento clave para el desarrollo de las posteriores actividades de investigación”.
65% más de comunicaciones recibidas
Durante el año, la ASIF remitió 16 informes a la Oficina del Promotor de Justicia y ordenó la suspensión de tres operaciones por un valor total de unos 522.000 euros. Al mismo tiempo, se ha intensificado la colaboración interna entre las autoridades vaticanas, con un aumento significativo del intercambio de información: un 65% más de comunicaciones recibidas y un 31% más enviadas. En paralelo, el informe destaca la cooperación constante con el Cuerpo de la Gendarmería, que se consolida como interlocutor central en la acción de control y prevención.
En el plano internacional, la ASIF ha realizado 35 intercambios informativos con unidades de inteligencia financiera de otros países, un dato que confirma el crecimiento de la red de relaciones operativas. El aumento de comunicaciones entrantes refleja, según el documento, “la relevancia operativa del proceso de consolidación de la red internacional”.
La vigilancia financiera se presenta así como un instrumento directamente vinculado a la misión de la Iglesia. Las actividades de supervisión buscan “garantizar la transparencia, la solidez y la fiabilidad del sector financiero, al servicio de la misión de la Santa Sede”, especialmente en contextos donde la acción humanitaria y misionera requiere operar en sistemas financieros frágiles.
En este sentido, durante 2025 se ha profundizado en el análisis de transferencias hacia áreas necesitadas, junto con una inspección específica al IOR para verificar los mecanismos de mitigación de riesgos sin obstaculizar el apoyo a las comunidades locales.
Una acción eficaz
El informe señala, además, que la cooperación internacional se ha convertido en uno de los pilares del sistema. En un entorno donde los riesgos financieros traspasan fronteras, “la dimensión multilateral se presenta como una condición indispensable para una acción eficaz”.
En esta línea, destacan iniciativas como la mesa redonda con la Autoridad de Información Financiera de San Marino, así como la participación en grupos de trabajo internacionales orientados a la convergencia de estándares y buenas prácticas. Un esfuerzo que se enmarca en la preparación del próximo ciclo de evaluación del Comité Moneyval del Consejo de Europa y en la adaptación a los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional y del Grupo Egmont.