El Papa ha enviado un mensaje a la Iglesia italiana en el que reclama una “cultura de la custodia evangélica” centrada en las víctimas y no en la defensa institucional
León XIV, durante una audiencia general
El papa León XIV ha enviado un mensaje al II Encuentro nacional de responsables para la tutela de menores y adultos vulnerables, que se celebra en Roma del 16 al 18 de abril, en el que, a través del cardenal Pietro Parolin, reclama a la Iglesia italiana que afronte los abusos sin “minimizar el mal”, desde una conversión real, poniendo a las víctimas en el centro y apostando por relaciones “transparentes, maduras y seguras”, en un contexto en el que la propia Iglesia del país ha comenzado a reconocer públicamente el alcance del problema.
“El tema ‘Generar relaciones auténticas’ orienta hacia una tarea esencial de las comunidades cristianas”, señala el mensaje dirigido al presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Matteo Zuppi, subrayando que “cuando cada persona es reconocida en su dignidad y protegida en su libertad, las parroquias, las asociaciones y los movimientos son fiables”. En cambio, advierte, “donde falta el respeto, la relación se empobrece, se deforma y puede causar graves heridas”.
No se trata, según el Pontífice, de una cuestión meramente formal. Y es que “en la visión cristiana, el respeto no es solo corrección: es una forma exigente de la caridad”, afirma, detallando que esta se concreta en “custodiar al otro sin apropiarse de él, en acompañarlo sin dominarlo, en servirlo sin humillarlo”. Solo desde ahí, añade, es posible construir “relaciones transparentes, maduras y seguras”.
De hecho, León XIV advierte contra una comprensión reduccionista de la prevención: “la tutela no puede entenderse únicamente como un conjunto de normas que aplicar o de procedimientos que observar”. Por el contrario, insiste en que requiere “una sabiduría que afecta al estilo de las comunidades, al modo de ejercer la autoridad, a la formación de los educadores, a la vigilancia de los contextos y a la transparencia de los comportamientos”.
En esta línea, sitúa a los más vulnerables como criterio de autenticidad eclesial: “La presencia de los más pequeños y de los más vulnerables interpela la conciencia de la Iglesia y mide su capacidad de expresar un cuidado auténtico”. Una tarea que pasa, concreta, por “proteger, escuchar, prevenir y no dejar a nadie solo”, reconociendo el papel clave de quienes trabajan en formación y prevención como “una valiosa contribución al crecimiento de comunidades más acogedoras y conscientes”.
El núcleo del mensaje llega al abordar directamente la cuestión de las víctimas. “Debe prestarse una atención especial a las personas que han sufrido abusos: sus heridas reclaman cercanía sincera, escucha humilde y perseverancia en la búsqueda de lo que es justo y posible para reparar”, afirma el Papa.
“Una comunidad cristiana vive la conversión evangélica cuando no se defiende del dolor de quienes han sufrido, sino que se deja interpelar por él; cuando no minimiza el mal, sino que lo reconoce; cuando no se cierra por miedo al escándalo, sino que acepta recorrer caminos exigentes de verdad, justicia y sanación”, asevera el pontífice.
Este posicionamiento se enmarca en un proceso más amplio dentro de la Iglesia italiana, que recientemente ha dado pasos en el reconocimiento de las víctimas. Y es que, en mayo de 2025, la CEI revelaba la cifra de víctimas que se desprendía de la suma de sus tres informes antiabusos elaborados hasta la fecha: 258.
En concreto, la Iglesia italiana detectó en el periodo 2023-2024 a 115 víctimas, en 2022 fueron 54 y en el periodo 2020-2021 un total de 89. Del periodo 2023-2024, por edades, la mayoría de las víctimas (36) tenían entre 10 y 14 años, seguidas por la franja de mayores de 18 años (35), de entre 15 y 18 años (23), de entre 5 y 9 años (15) y de cero a cuatro años (6).
En este contexto, León XIV subraya que el encuentro “adquiere un significado que supera el plano operativo, llamando a la Iglesia a crecer en una cultura de la prevención que sea, ante todo, una cultura de la custodia evangélica”. Finalmente, Parolin concluye el mensaje con una llamada del Papa a continuar trabajando “para que en las diócesis italianas crezcan comunidades donde los más frágiles sean acogidos, protegidos y amados”.