El encargo del Papa a los focolares por sus 80 años: “Madurez eclesial, fidelidad al carisma y compromiso por la paz”

Francisco recibe en el Palacio Apostólico al movimiento internacional fundado por Chiara Lubich en plena Segunda Guerra Mundial

El Papa recibe a los focolares en el Vaticano al cumplir 80 años de su fundación

Francisco se ha reunido esta mañana con los focolares, cuando se cumplen 80 años de la fundación de este movimiento de manos de Chiara Lubich. Ante un auditorio repleto en el Palacio apostólico, el Papa elogió cómo en plena Segunda Guerra Mundial, Lubich fue capaz de consagrarse a Dios y de generar “una ola de espiritualidad que se extendió por todo el mundo, para decir a todos que es hermoso vivir el Evangelio con una sola palabra: unidad”. “Pero unidad también significa armonía: unidad armoniosa”, apostilló Jorge Mario Bergoglio.



“Lamentablemente, hoy el mundo sigue desgarrado por numerosos conflictos y sigue necesitando artífices de la hermandad y la paz entre los hombres y las naciones”, reflexionó el pontífice, que insistió en que los focolares “seáis testigos y constructores de la paz que Cristo alcanzó con su cruz, venciendo la enemistad”. “Basta pensar que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, las guerras no han terminado. Y no somos conscientes del drama de la guerra”, insistió.

Corresponsabilidad

Con la mirada puesta en el presente y el futuro de la entidad, instó a los focolares a reforzar tres aspectos: “madurez eclesial, fidelidad al carisma y compromiso por la paz”. “Os invito a trabajar para que el sueño de una Iglesia plenamente sinodal y misionera sea cada vez más realizado”, dijo justo después, con el fin de conformar comunidades con “un estilo de participación y corresponsabilidad, incluso a nivel gubernamental”.

Francisco agradeció cómo los focolares se han hecho presentes en estas ocho décadas, lo mismo entre los niños que entre los mayores, entre laicos y consagrados, en la escuela y en la economía, y “en particular en los ámbitos del ecumenismo y del diálogo interreligioso”.

Como último encargo a la también conocida como Obra de María, el Papa les propuso hacer suya la llamada del Adviento a la vigilancia frente al “peligro de la mundanidad espiritual”. Para ello, recomendó afrontar la realidad con “decisión, coherencia y realismo”.

 

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