¿Por qué va a rezar el papa Francisco en 2022?

La Red Mundial de Oración ha presentado las intenciones para el nuevo año: las religiosas, el personal sanitario, las familias, los ancianos o las pymes estarán en la mente del pontífice

La Red Mundial de Oración del Papa ya tienen listas sus intenciones de oración para cada uno de los meses de 2022. El jesuita Frédéric Fornos, director internacional de la iniciativa, en una entrevista en L’Osservatore Romano, ha desvelado que la pandemia ha estado muy presente en las propuestas que los diferentes equipos de la red le han hecho llegar al pontífice. El Papa nos invita a rezar por el personal sanitario que asiste a los enfermos y ancianos, especialmente en los países más pobres, con el apoyo de los gobiernos y las comunidades locales. No sabemos qué viviremos en 2022, pero lo que está claro es que la salud seguirá siendo un bien esencial y aún tendremos que cuidar de las personas más vulnerables, los enfermos, los ancianos”, explica el jesuita.

Aunque más allá de coronavirus, Francisco invita “a rezar y agradecer la misión de muchas religiosas y mujeres consagradas: a menudo están a la vanguardia, junto a los más pobres y frágiles, y su misión es tanto más preciosa en una sociedad en crisis”. También “Francisco lleva en su corazón, por ejemplo, a los pequeños y medianos empresarios golpeados por la crisis económica y social, y nos invita a rezar por ellos, así como por las organizaciones de voluntariado que, más aún en un momento como este, en que los Estados se han enfrentado a emergencias imprevistas, han hecho todo lo posible por servir al bien común”. Con motivo de la Jornada Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Roma en junio de 2022 se han añadido también tres peticiones especiales: por la fe de los jóvenes, por las familias y por los mayores.

La lista completa

Enero: Educar para la fraternidad. Recemos para que todas las personas que sufren discriminación y persecución religiosa encuentren en las sociedades en las que viven el reconocimiento de sus derechos y la dignidad que proviene de ser hermanos y hermanas.

Febrero: Por mujeres religiosas y consagradas. Recemos por las mujeres religiosas y consagradas, agradeciéndoles su misión y valentía, para que sigan encontrando nuevas respuestas frente a los desafíos de nuestro tiempo.

Marzo: Por una respuesta cristiana a los retos de la bioética. Recemos para que los cristianos, ante los nuevos desafíos de la bioética, promuevan siempre la defensa de la vida a través de la oración y de la acción social.

Abril: Por el personal sanitario. Recemos para que el compromiso del personal sanitario de atender a los enfermos y a los ancianos, especialmente en los países más pobres, sea apoyado por los gobiernos y las comunidades locales.

Mayo: Por la fe de los jóvenes. Recemos para que los jóvenes, llamados a una vida plena, descubran en María el estilo de la escucha, la profundidad del discernimiento, la valentía de la fe y la dedicación al servicio.

Junio: Por las familias. Recemos por las familias cristianas de todo el mundo, para que, con gestos concretos, vivan la gratuidad del amor y la santidad en la vida cotidiana.

Julio: Por los ancianos. Recemos por los ancianos que representan las raíces y la memoria de un pueblo, para que su experiencia y sabiduría ayude a los más jóvenes a mirar hacia el futuro con esperanza y responsabilidad.

Agosto: Por los pequeños y medianos empresarios. Recemos para que los pequeños y medianos empresarios, duramente afectados por la crisis económica y social, encuentren los medios necesarios para continuar su actividad al servicio de las comunidades en las que viven.

Septiembre: Por la abolición de la pena de muerte. Recemos para que la pena de muerte, que atenta contra la inviolabilidad y dignidad de la persona, sea abolida en las leyes de todos los países del mundo.

Octubre: Por una Iglesia abierta a todos. Recemos para que la Iglesia, fiel al Evangelio y valiente en su anuncio, viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida.

Noviembre: Por los niños y niñas que sufren. Recemos para que los niños y niñas que sufren, los que viven en las calles, las víctimas de las guerras y los huérfanos, puedan acceder a la educación y redescubrir el afecto de una familia.

Diciembre: Por organizaciones de voluntariado. Recemos para que las organizaciones de voluntariado y de promoción humana encuentren personas que estén deseosas de comprometerse con el bien común y buscar nuevas vías de colaboración a nivel internacional.

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