El fondo de inversión Sabadell Inversión Ética y Solidaria FI se ha reforzado hace una año con la alianza con una compañía de gestión de activos
GRAF9022. MADRID, 21/05/2020.- Clientes y voluntarios de Cáritas, en el economato que esta organización tiene en el distrito madrileño de Tetuán, donde personas necesitadas pueden comprar alimentos y otros productos de primera necesidad a precio subvencionado. La crisis causada por la pandemia ha golpeado duro a las comunidades de latinoamericanos en España, con frecuencia en el nivel más frágil de la escala social, y ahora muchos de ellos se ven abocados a la pobreza y a la ayuda para sobrevivir. A menudo atrapados en empleos temporales o informales, los latinos se han visto afectados de forma desmedida por el huracán que se ha llevado por delante, hasta ahora, casi 950.000 empleos. EFE/Rafael Cañas
Banco Sabadell ha hecho balance sobre su gestión ética tras haberse aliado hace un año con Amundi, compañía que es la primera gestora de Europa en volumen de activos administrados. Trabajo conjunto que redunda en la garantía que obtienen los clientes de la entidad bancaria a la hora de apostar por inversiones éticas y socialmente responsables.
Esta alianza surgió como muestra de la sensibilidad de Banco Sabadell hacia los colectivos más desfavorecidos y dentro de su iniciativa para revertir recursos a la sociedad la confianza depositada por los clientes que quieres participan en el fondo de inversión Sabadell Inversión Ética y Solidaria, FI, que Amundi –con sus 30 años de historia– gestiona a través de Sabadell Asset Management. Esta división, que comenzó en 2006, ofrece una solución de inversión responsable y de impacto social, que también se alinea con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.
Para ello, el Comité Ético del banco se ocupa de identificar y estudiar anualmente los proyectos solidarios aspirantes a recibir ayudas, tanto con aplicación en el ámbito nacional como en el internacional. En los últimos 15 años se han beneficiado más de 25 comunidades en 9 países diferentes y en 3 continentes con ayudas por importe superior a dos millones de euros. Algunos de los colectivos beneficiados han sido infancia, población civil en zonas de conflicto armado, personas que sufren alguna enfermedad, condición genética especial, discapacidad, colectivos en riesgo de exclusión social o discriminación (mujeres, inmigrantes, familias numerosas, parados, presos, etc.)…